Diversidad religiosa: sesgo en el texto escolar

Por Profesor Frederick Xavier Rodríguez-Castro

Historiador y teólogo, Mesa de Diálogo Martin Luther King Jr. 

En una sociedad democrática y plural como la puertorriqueña, la neutralidad del Estado frente a las religiones no es un lujo, sino una obligación constitucional (Artículo II, Sec. 3, Sec. 4).

Sin embargo, los textos escolares de historia de Puerto Rico revelan una clara preferencia por la religión cristiana católica.

Este favoritismo contradice el principio de separación de Iglesia-Estado y fomenta discrimen religioso al invisibilizar otras creencias y crear estereotipos. Convierte al cristianismo en el único referente cultural válido tanto en el texto como en el aula.  

Este fenómeno no es exclusivo de Puerto Rico, existen investigaciones internacionales como el Centro Investigativo MANES de la Universidad Nacional de Educación a Distancia- UNED, en Madrid, España y organizaciones como el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) en Argentina y recientemente nuestra investigación sobre la diversidad religiosa y su visibilidad en Puerto Rico publicada en la revista Punto y Coma, de la Universidad Sagrado Corazón.

Las investigaciones evidencian que el contenido curricular excluye o minimiza expresiones religiosas distintas al cristianismo. Las religiones no cristianas como las indígenas, afrocaribeñas, las importadas por procesos migratorios, las generadas por conversión en migraciones de retorno e incluso originadas en suelo puertorriqueño como movimiento religioso local son sesgadas de la identidad nacional y representadas como ambiguas, de “otros” y no de nosotros.

Esta omisión sistemática no solo priva de representación a grupos de estudiantes con diversidad religiosa, también reproduce estereotipos y marginaliza su identidad religiosa al instruir a través de la narración y la iconografía que la identidad cultural es homogénea. 

Por tanto, la recién Ley del Derecho Fundamental para la Libertad Religiosa (2025) debería ser enmendada o revocada hasta que se revisen los textos escolares de Puerto Rico. Si denunciamos la discriminación religiosa en los contenidos educativos, se aboga por currículos que más allá de la inclusión o la equidad, promueven la justicia social en torno al respeto de todas las religiones presentes en la Isla.

Lo que está en juego es el derecho fundamental a la libertad de conciencia. La escuela pública no puede ser un espacio de adoctrinamiento y centrar las enseñanzas en una sola tradición religiosa.

El deber del Estado es garantizar una educación democrática y no sectaria. No se trata de eliminar la religión de los textos, sino abordarla de manera no confesional, plural y contextualizada. La visibilidad de todas las religiones no es una concesión, es un acto de justicia educativa.

Foto/Gaceta UNAM

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