¿Qué podemos hacer los que ‘asesinamos’ la salsa en Puerto Rico?

Opinión/Cultura

JAIME TORRES TORRES

Prensa Sin Censura

El tercer domingo de marzo, Día de la Salsa en Puerto Rico, pasó sin nostalgias por la ausencia del máximo evento para el pueblo salsero local e internacional, celebrado por La Z.

Después del desaire de 2024 con Los Van Van, Dimensión Latina y Roberto Blades, no pocos albergaron la esperanza de que SBS reivindicara el desliz con un buen evento.

Se habla de que el Estadio Hiram Bithorn no está disponible, pero lo cierto es que tarde o temprano debía perder lustre el multitudinario evento que ciertamente la gerencia de SBS aún podría ingeniárselas para reinventarlo.

Son varias las razones sociales y culturales que se deben considerar al reformular el nuevo enfoque del espectáculo.

Puerto Rico ya no es Salsa: ya no es Nuestra Cosa Latina, parafraseando la conceptualización de Fania, ahora es Our Urban Thing.

La nueva Salsa de Puerto Rico es el reguetón, el trap y sus fusiones. Y en un principio, como se sabe, la intentó financiar el narcotráfico. [¿Olvidaron el emplazamiento de exponentes urbanos al Tribunal Federal?] 

La juventud, de todos los niveles sociales, se enfocó en esta expresión porque es la plataforma para exponer su mirada sobre la vida, el amor, sus relaciones interpersonales y sus luchas en la calle, a pesar de las lagunas intelectuales de que adolecen algunos exponentes del género.

Contrario a otros países con movimientos salseros sólidos, como Colombia, Perú, Cuba y México, la radio de Puerto Rico terminó en manos extranjeras. También afectó el crecimiento del género que las dos emisoras emblemáticas de la salsa en Puerto Rico [La Z y SalSoul] dedicaran sus programaciones a la joda y el poco tiempo disponible lo concentraran en la divulgación del catálogo tradicional de Fania.

Cuando surgió la fiebre del disco compacto, no poca de la salsa de los 70 entró en rotación, limitando las oportunidades de los jóvenes que se tomaban la molestia de financiar la producción de sus discos de forma independiente.

Un cantante como Charlie Cruz, con más de una docena de lanzamientos, no ha recibido la atención merecida y podríamos mencionar otros, como Luis Figueroa y Jeremy Bosch, en su momento Juan Pablo Díaz, la propia Orquesta El Makabeo y los proyectos del fenecido Luguito y Guasábara Combo.

No hubo un relevo a nivel de las ondas radiales. No surgieron nuevos éxitos después de Víctor Manuelle y Marc Anthony. Y si a esto sumamos los artistas que han fallecido en la última década [Cano Estremera, Tito Rojas, Héctor Tricoche, Lalo Rodríguez, Roberto Roena, Mánnix Martínez, Tempo Alomar y músicos importantes como Toñito Vázquez, Kachiro Thompson y Charlie Sierra) se comprende que en Puerto Rico la salsa está herida de muerte.

De igual forma se debe reconocer el esfuerzo que hacen artistas como Steve Guasch, cuyo sello SalSaneo (de nueva salsa) no solo lanza sus discos, sino que ha forjado un catálogo de nuevos talentos y veteranos como Papo Rosario y Rico Walker.

Asimismo merecen respaldo Kriptony Texeira, el Sonero de Ponce, y el junte cooperativista de Reunidos por la Salsa. En estos tiempos de Spotify y redes sociales no dependen tanto de la radio convencional y con ingenio mercadean sus trabajos a nivel internacional. A Kriptony, a quien hemos respaldado porque es un talento genuino, le va de maravillas en Colombia, donde incluso vende su disco en vinilo de 180g.

Cabe aclarar que Bad Bunny no es el mesías de la salsa. Sencillamente es un artista con una maquinaria de marketing muy bien aceitada y lo que grabe y cómo lo grabe tendrá gran repercusión global en tiempos de Spotify y otras aplicaciones de música digital.

Ojalá confirme su participación para el Día Nacional de la Zalsa, acomodándolo en su calendario según dijo en la entrevista con el Búho en la que tocaron el éxito “Baile inolvidable”.

Ojalá Cacique y el nuevo gerente Eddie Cancela consideren parte de las sugerencias que en semanas recientes publicamos aquí para presentar un buen show de salsatón, como Andy Montañez tituló su disco con los raperos.

Y ojalá se sumen nuevas plataformas y emisoras digitales que, aunque no tengan los derechos de ejecución pública, divulguen la música de los nuevos salseros con fines estrictamente culturales y educativos.

En la era de Nuestra Cosa Urbana, la pregunta obligada sería qué podemos hacer los que jodimos el futuro de la salsa en Puerto Rico por insistir en divulgar la música de Fania, que no falta hasta en la “Salsoteca” de emisoras públicas como Radio Universidad.

Un melómano disfruta del Día Nacional de la Salsa. Foto/2017 (Jaime Torres Torres)

Deja un comentario