Vivo el clásico ‘Pido Paz’ de Danny Rivera 40 navidades después

JAIME TORRES TORRES 

Prensa Sin Censura 

40 años después de su lanzamiento, el disco “Pido Paz” se distingue por ser el concepto navideño mejor concebido y abordado por el cantor nacional Danny Rivera.

A pocas horas de su tradicional Atardecer Navideño en el Viejo San Juan y tras la audición de “Pido Paz” es menester afirmar que si hay un concepto que no pierde actualidad es este clásico editado en 1984.

Es un disco de villancicos de orquestación sinfónica arreglados y dirigidos por el ilustre Pedro Rivera Toledo y coordinado por Antonio Salcedo.

La orquesta fue grabada durante el segundo lustro de la década del 70, pero no fue hasta 1984, en el estudio Crescendo con el ingeniero David Rodríguez en la consola, que el señor Danny Rivera grabó la voz.

Participaron músicos de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, como Henry Hutchinson, Francisco Figueroa y Jorge R. Cabeza, con el complemento de una angelical coral infantil dirigida por Don Wisón Torres, fundador del cuarteto Los Hispanos.

“Pido Paz” es una grabación exquisita y fina, de exuberante belleza sonora, en que violines, violas, chelos, arpa, guitarras acústicas e instrumentos de viento madera ofrecen el marco perfecto, bajo la batuta de Pedrito Rivera Toledo, para la ensoñadora interpretación de un acariciante repertorio de villancicos que calan profundo en el alma.

Nuestro Danny Rivera ha producido y grabado discos que son indiscutidas obras maestras. Este, para este periodista cultural, es su cumbre obra de arte.

El concepto de carátula es de Heriberto González y del propio Danny: un embrión en el vientre universal que desciende para encarnarse en las montañas de la Cordillera Central. 

En estos días en que Palestina es estremecida por la crueldad de la violencia sanguinaria hacia sus niños, “Pido Paz” es un sublime gesto por justicia y respeto a la dignidad del ser humano. 

El álbum “Pido Paz”, 40 años después, es testamento de su compromiso con la excelencia del arte que, tras seis décadas de trayectoria, Danny obsequia desde su alma y diafragma a la Nación Borincana.

Prensa Sin Censura

Jesús nació en Belén, Palestina. Y cada melodía de la secuencia interpela sobre la reacción al brutal genocidio en el escenario de su nacimiento.

En la contra carátula del vinilo original, incluso en la versión en cd editada en la década del 90, Danny incluye la frase en idioma maúa IHU DHAKE PIHUTHOZ (Dios De Los Dioses Danos Paz).

Pido Paz, ideal para un concierto con la Sinfónica o la Filarmónica Arturo Somohano, consiste de Preludio: Noche de Paz y Es día de parabién, A Belén pastores, A mi Niño tierno, En el portal de Belén, Rabadán, Nana, Nanita, Nana, San José el carpintero, Popourrí de villancicos, Ayi del chiquirritín, Canción del tamborilero, Al zagal que desvelan amores, Compartiendo y Noche de paz.

Todas nos invitan a pensar en la violencia en Palestina y en la urgencia de que las jerarquías eclesiales interdenominacionales del planeta formulen un llamado a Benjamín Netanyahu para que cese la matanza e indemnice a la población de la nación.

Particularmente, la canción “Compartiendo” increpa conciencias y deberes éticos por su clamor de humanidad y respeto a la integridad del pueblo palestino.

Nosotros tenemos derecho a la Vida

Nosotros tenemos derecho al Amor

Tenemos derecho al Camino

De la tierra, el aire y el sol.

A vivir [y a sembrar]

A  cantar [y a jugar]

Que el futuro es hoy y no espera por mí.

Nosotros tenemos derecho al Trabajo

Nosotros tenemos derecho a un Hogar

Tenemos derecho al Camino

De la tierra, el aire y el sol.

Hoy, en que Danny Rivera regresará a la Fundación Nacional para la Cultura Popular para su esperado Atardecer Navideño, es menester agradecer su trascendental gesta cultural con deseos de abundante salud integral.

Danny Rivera es el cantante más grande de la historia de la música popular de Puerto Rico. Y el álbum “Pido Paz”, 40 años después, es testamento de su compromiso con la excelencia del arte que, tras seis décadas de trayectoria, obsequia desde su alma y diafragma a la Nación Borincana.

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