Editorial
JAIME TORRES TORRES
Prensa Sin Censura
Jesús nació en Palestina, pero la Iglesia jerárquica no habla del genocidio que actualmente sigue estremeciendo el escenario de su Natividad, a cuya conmemoración y celebración la cristiandad se encamina en el presente tiempo litúrgico de Adviento.
Duele e indigna la indiferencia e hipocresía eclesial a la cruel matanza ordenada por el primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu en Palestina, repitiéndose la aniquilación de los santos inocentes de Herodes (Mateo 2, 16-18).
Callar como cobardemente callan las jerarquías cristianas para no indisponerse con la poderosa e influyente cúpula judía en Puerto Rico por miedo a que los tilden de antisemitas es vergonzoso.
Ese silencio jerárquico católico [lo subrayo porque soy católico] es una burla a Jesús y desvirtúa institucionalmente todo ritual litúrgico en torno a la Navidad, dependiendo de los fieles mirar más allá de las coronas de Adviento, los pesebres, las guirnaldas, altares, curas y obispos para enfocarnos en el Sagrario y celebrar el nacimiento de Cristo por CONVICCIÓN y no por mero cumplimiento (cumplo y miento).
Callar como cobardemente callan las jerarquías cristianas para no indisponerse con la poderosa e influyente cúpula judía en Puerto Rico por miedo a que los tilden de antisemitas es vergonzoso.
Prensa Sin Censura
En semanas recientes hubo una manifestación laical frente al monumento del holocausto a pasos del Capitolio, denunciando proféticamente el crimen de Netanyahu, crueldad por la que la Corte Penal Internacional emitió una orden de arresto contra el genocida que, incluso, aparece en fotos con la gobernadora electa Jenniffer González.
La sumisión del catolicismo jerárquico es tal que se cuida de que cada paso, palabra, opinión o decisión no se interprete por la comunidad judía en Puerto Rico como antisemita.
Compartimos la comunicación por correo electrónico que el Arzobispo Metropolitano de San Juan, Roberto González Nieves dirigió a una de los organizadoras de la actividad contra el genocidio de Israel en Palestina celebrada recientemente:
“Me preocupa el giro que está tomando esta actividad. Detecto un tono antisemita y expresiones o palabras que provocan más conflictos en vez de promover un clima de diálogo, reconciliación y una justicia duradera como fundamento de una paz duradera. Debemos promover la cultura de la no violencia entre los judíos y los palestinos; y debemos dar ejemplo de la no violencia con nuestras expresiones y acciones en la línea de Mahatma Gandhi. Esto requiere que purifiquemos nuestras expresiones de cualquier expresión que sea ofensiva a ambos, palestinos y judíos, hermanos y hermanas nuestros. El Papa se ha expresado muchas veces sobre esta guerra. Sus expresiones desafían todas las partes. Las expresiones que se han circulado de la Cofradía me entristecen y el lugar escogido… el monumento a las víctimas de holocausto… para la actividad refleja una profunda insensibilidad ante las muertes de los judíos (también los sacerdotes católicos, ministros protestantes, personas con discapacidades, personas homosexuales, etc. que fueron asesinados en el holocausto). Tenemos que lograr ser pro palestinos y pro judíos sin provocar más odio, más violencia y más división. Por todo lo expresado no puedo apoyar esta actividad de la Cofradía y sugiero que se reconsidere la viabilidad de esta actividad tal como se está proyectando”.
El problema es que el prelado no comprende [¿será que no lo quiere entender?] que no es una guerra, sino un crimen político hacia una nación soberana; una invasión; un genocidio; una aplastante ofensiva que al presente, ultrajando los más elementales derechos humanos, ha cobrado la vida de alrededor de 40 mil personas, en su mayor parte mujeres, niños y ancianos.
Pero así le escribió Roberto a la laica. Esas son las expresiones formuladas por el máximo jerarca de la Provincia Eclesiástica de Puerto Rico, aunque no necesariamente a nombre de sus homólogos en las diócesis de Ponce, Arecibo, Caguas, Mayagüez y Fajardo-Humacao.
A la altura del segundo Domingo de Adviento y ante la cercanía de las Misas de Aguinaldo, las Posadas, la celebración de la Navidad, la adoración al Niño y la conmemoración de la matanza de los santos inocentes [todos los niños menores de dos años que vivían en Belén y sus alrededores según el relato del capítulo 2 del evangelista Mateo] que en nuestra oración personal y comunitaria no falte la intención de PAZ y JUSTICIA para Palestina.
Se acerca la Navidad y en vez de enajenarnos con una cosmética piedad y con encendidos, compras, banquetes, fiestas, pinturas, adornos y regalos, HONREMOS hoy y siempre al protagonista por excelencia de la época: el Emanuel, Dios con Nosotros (Isaías 7, 14), nacido en Palestina.
Geografía e historia
El lugar de Nacimiento de Jesús: Iglesia de la Natividad y ruta de peregrinación en Belén (Palestina) está situado a 10 km al sur de Jerusalén en el lugar en el que los cristianos creen que nació Jesucristo.
En el 399 d.C. se construyó una primera iglesia, que fue sustituida por otra en el siglo VI a raíz de un incendio. En la iglesia actual se conservan suelos de mosaico muy elaborados procedentes del edificio original. El sitio incluye también conventos e iglesias latinas, griegas, ortodoxas, franciscanas y armenias, así como campanarios, jardines en terraza y una ruta de peregrinación. (fuente: UNESCO)

