Nota del Editor: Último de una serie.
Por ANTONIO CAMACHO
Intelectual y ex Preso Nacionalista
Irán tiene 4 veces más submarinos que Israel; 5 veces más lanzacohetes movibles y unas 9 veces más artillería remolcada.
La única gran ventaja de Israel es la superioridad aérea. Supera por mucho a Irán en aviones militares modernos. Pero ojo, no estemos muy seguros, pues el ataque de la República Islámica contra las bases aéreas de Nevatim, almacén de los cazas F-36 y la de Hatzerim, de los cazas F-15, estaba dirigido, precisamente, a destruir esa ventaja.
Irán, también, en otros aspectos, tiene superioridad militar sobre el estado sionista. Posee un gran surtido de drones y la capacidad de crear constelaciones con éstos operados por un ejército de técnicos especializados.
Cuenta, además, con un inventario de cientos de miles de misiles, en particular los hipersónicos con una gran capacidad de maniobrabilidad y precisión y que pueden burlar cualquier interceptor.
Otra superioridad de Irán, y así lo ha demostrado, es en la guerra electrónica. Hemos visto que cada vez que Estados Unidos le toma un barco, se las ingenia para justificar expropiar tanqueros petroleros haciendo que se desvíen de su rumbo y violen las aguas territoriales.
En inteligencia militar, Israel es una gran potencia de igual manera, así lo ha demostrado, pero no me atrevería a subestimar a los persas. Cuentan con enjambres de satélites espías, y en estos días arrestaron 7 judíos que supuestamente espiaban para ellos. Es de esperarse, también, que en una guerra, reciban, ayuda militar y de inteligencia de Rusia, China y Turquía.
Otra ventaja que tiene Irán sobre Israel es la independencia en la fabricación de todo tipo de armamento desde radares, submarinos, satélites, barcos, drones, misiles supersónicos y aviones de guerra de quinta generación. Israel, al contrario, depende de sus patrocinadores occidentales para que le suplan gran parte de este.
Se puede esperar, dadas todas estas condiciones que, en una guerra, aunque intervengan los gringos e independientemente de la gravedad de los daños que sufra Irán, el gran perdedor sería, en primer lugar, Israel y, en segundo lugar, Estados Unidos.
La destrucción de las bases militares norteamericanas en el área y posiblemente a sus portaviones, sería catastrófica. Tenemos que tomar en cuenta, también, el deterioro que sufriría la economía de Estados Unidos y la de los demás países occidentales como resultado del bloqueo de las vías marítimas. Aumentaría el precio del petróleo y gas licuado y se dispararía la inflación. Escenario que puede conducir a un largo periodo de recesión económica y a una depresión.
Ante semejante cuadro, lo mejor para Netanyahu sería doblar el rabo y seguir haciendo lo único que sabe hacer para evitar ser procesado por corrupto: atacar a quienes cree más débiles y continuar con la matanza indiscriminada de niños y mujeres en Gaza y el Líbano. Seguir sepultando a sus soldados y recibiendo sorpresas del eje de la resistencia. Y dada su mentalidad psicopática y sus delirios con el Gran Israel, cometer la imprudencia de ocupar los países vecinos para incrementar la profundidad estratégica externa del estado sionista en busca de mejores condiciones para atacar a Irán.
Movida que sería una declaración de guerra a los países musulmanes y que a la postre acarrearía la desaparición de Israel como estado.
Estados Unidos e Israel deberían tomar muy en serio las palabras del Ayatolá cuando dice: “Ellos pueden empezar la guerra, pero nosotros determinamos cuando terminarla.”
*Si los sionistas cometieran la insania de bombardear los reactores nucleares de Irán, posiblemente afecte un territorio del tamaño de Israel. No obstante, aún le quedaría a la República Islámica de 78 a 79 partes habitables, pero si esta última ataca los reactores de Israel, a los sionistas no le quedaría nada.

