Opinión/Análisis
Call to Action on Puerto Rico (Un Llamado a la Acción por Puerto Rico)
(29 de octubre de 2024) – La que en forma de broma de mal gusto profirió durante el mitin de Donald Trump en el Madison
Square Garden el 27 de octubre de 2024.
“Entre tantas cosas que están sucediendo, no sé si saben que hay una isla de basura en el océano. Creo que se llama Puerto Rico”.
“Ante tal falta de respeto, exigimos una
disculpa oficial al supuesto comediante Hinchcliffe y a la campaña presidencial de Donald J. Trump. No es la primera vez ni será la última vez que sus seguidores o el propio candidato republicano a la
presidencia Donald Trump haga declaraciones racistas y xenófobas dirigido a puertorriqueños, haitianos,
mexicanos, venezolanos, comunidades árabes e inmigrantes, comunidad de diversidad funcional y comunidad LGBTQ + entre otros.
Recordemos que fue durante la administración del Presidente Trump
que azotó el huracán María y murieron cerca de 5,000 personas por negligencia del gobierno federal y se nos tiró
papel toalla como faltando el respeto ante la emergencia.
Además, su administración bloqueó 20 billones en fondos federales al pueblo de Puerto Rico. Se le negó a Puerto Rico aceptar las ayudas solidarias de pueblos hermanos latinoamericanos como Cuba, Venezuela y México, entre otros, por ser una colonia en vez de un país soberano.
Ese presidente, que quiere el voto boricua, dijo que Puerto Rico era sucio y
pobre y quería ver la posibilidad de vender el archipiélago o intercambiarlo por Groenlandia.
Parece que este comediante y su candidato presidencial desconocen que hay más de 5.8 millones de puertorriqueños que viven y tienen derecho de votar en las elecciones en los Estados Unidos, muchos
de ellos viven en estados claves como Pensilvania, Carolina del Norte, Georgia y Florida, entre otros, que son decisivos para elegir el próximo presidente de los EE.UU.
Las encuestas sobre las elecciones
demuestran lo polarizada que está la contienda. Es evidente que la campaña de Donald J. Trump menosprecia a esos votantes.
Tales expresiones irrespetuosas no se hacen en un vacío sino en un contexto político contundente.
Este año 2024 el Partido Republicano eliminó de su plataforma política el respaldo de incorporar a Puerto
Rico a los Estados Unidos. Más claro no canta el gallo: a Puerto Rico le interesa mantenerlo como un territorio con el fin de seguir su explotación.
El archipiélago es un paraíso fiscal para inversionistas como John Paulson que se benefician de las leyes federales 22 y 60 que le ofrecen exención fiscal del 100%
para proyectos como el St. Regis Bahia Beach Resort en Río Grande.
Dicho proyecto limita el acceso al
pueblo a sus costas. Según el noticiero Bloomberg, John Paulson ha recaudado 43 millones de dólares para la campaña presidencial de Donald J. Trump.
Durante la presidencia de Barak H. Obama, del Partido Demócrata, firmó la Ley PROMESA en el 2016 después de que el gobierno de Puerto Rico se declarara en bancarrota por una deuda ilegal e
inmoral que ocurrió por consecuencia de la condición colonial del país.
Más allá de está campaña presidencial, Puerto Rico sigue siendo, después de 126 años, una colonia estadounidense. Salga quién salga en la presidencia estadounidense seguimos con una Junta de Control Fiscal y sus medidas de austeridad que cada día empeoran la calidad de vida del pueblo puertorriqueño.
Siguen vigentes los ejemplos de privatización, como en los casos de LUMA Energy y Genera-PR, dos contratos leoninos al beneficio de las compañías a costa del pueblo. Quien no se ha quejado del desastre que ha desatado el
pésimo servicio energético, condenas perpetuas a combustibles fósiles y constantes aumentos.
La crisis de salud, el cierre de escuelas y aumentos de la matrícula de la Universidad de Puerto Rico nos agobian nuestras vidas cotidianas.
Debemos tener en cuenta, hace 50 años, un 27 de octubre de 1974 el Partido Socialista Puertorriqueño reunió 20,000 puertorriqueños en el Madison Square Garden para afirmar el derecho a la Independencia del pueblo puertorriqueño.
Ahora más que nunca debemos mantener firme el compromiso a la resistencia y
lucha por la Independencia de Puerto Rico. Sigamos organizándonos y educando a nuestro pueblo sobre las políticas neoliberales que han llevado tantos puertorriqueños al exilio. Construyamos puentes de intercambios y diálogos que resalten las condiciones de la clase obrera y la lucha por la justicia social y equidad de nuestras comunidades.
Continuemos fortaleciendo los lazos de solidaridad y lucha entre movimientos de liberación nacionales en esferas internacionales y los de las naciones indígenas.
Hay que traer el caso de Puerto Rico a cada esquina de este mundo y desmentir la hipocresía del imperialismo
estadounidense. Tal como indica el comienzo de una estrofa de la canción de Zoraida Santiago: “Es hora de cobrar todo lo que nos deben”. Por eso exigimos reparaciones por todos los crímenes del imperio.
Alcemos nuestras frentes en alto que nuestra historia y antepasados han inculcado las semillas de resistencia y tal
como la flora y fauna de nuestro país, la lucha continúa floreciendo como en los campos que nos brinda notable cátedra de resiliencia.
Se regenera a pesar de eventos atmosféricos con fuerza y voluntad. Así que
vayamos por el sendero de la liberación dispuestos a luchar y defender nuestro destino.

