Finca en Piñones, Loíza: lea con paciencia y llegue a su propia conclusión

Nota del Editor: Seguimiento en serie a varios artículos publicados durante las postrimerías de 2023 y el primer trimestre de 2024 sobre la subasta de 850 cuerdas en Piñones, Loíza que se supone son parte del patrimonio de Puerto Rico, colonia de Estados Unidos a la venta. Prensa Sin Censura entrevistó al señor Alberto Medina López, quien es el titular de las tierras, según lo confirma la demanda en manos de este medio. Al final de este segundo artículo incluimos los enlaces de las notas publicadas por este medio independiente.

Recomendación: copie los enlaces provistos y acceda a información mucho más reveladora. 

PRENSA SIN CENSURA

La pregunta obligada es: ¿Quiénes fueron los dueños originales de las 850 cuerdas en Piñones, Loíza?

A continuación las respuestas y argumentos de su dueño Alberto Medina López

• La Sucesión de Basilio López Martin. En el verano de 1989, mi madre, ya fallecida, me habló de un primo que yo no conocía, de los López, que le viene hablando desde hace muchos años de una herencia familiar que él descubrió y manejaba desde 1975. Conoció a su primo Andrés López Laureano, quien le mostró varias cajas de documentos.

• La familia López se estableció en los pueblos de Dorado, Vega Baja y Vega Alta. Fueron los hacendados de las centrales Carmen, San Vicente, San Antonio y quien establece el pueblo fue el antepasado Jacinto López Martínez, primer alcalde de Dorado, cuyo busto se puede visitar en la calle Méndez Vigo, justo detrás de la Casa Alcaldía, como fundador del pueblo [indica que fue terrateniente esclavista de Dorado].

Vea más en: https://eblm.us/EBLMFacts1750-1997.htm

• Mi primo me enseña escritura sellada y certificada por el archivo de notarios del Tribunal Supremo de Puerto Rico, que establece que mi antepasado Gaspar López, en fecha del 4 de febrero de 1750, compra a Puerto Rico completo. En ese tiempo se desconocían límites del terreno.

• Fuimos a abogados y se dieron cuenta de las implicaciones de esto; se retiraron porque era muy delicado. Pasaron 10 años y aún hoy no pueden absorber la información.

• Comencé a estudiar el Código Civil de Puerto Rico y a estudiar las leyes; visité los tribunales y las bibliotecas de las escuelas de derecho; copié miles de páginas.

• En 1996, revisando las leyes de PR, leí en la Constitución de Puerto Rico; y consulté el libro Desarrollo Constitucional de Puerto Rico, en la sección 14 del artículo sexto, que dice: ‘Ninguna corporación podrá dedicarse al negocio de compra y venta de bienes raíces, y si se van a dedicar a la agricultura no pueden exceder de 500 acres’. Mas tarde, aprendí que conforme al Título 28 del Código Anotado de Puerto Rico, desde el 1938 los límites de la tenencia le aplican a todo tipo de personas jurídicas no importa su clase, denominación o propósito si hacen negocios en Puerto Rico.

• Meses después consulté a distintos abogados y pregunté porque todas las urbanizaciones en Bayamón y Toa Baja las desarrollaron e hicieron corporaciones. Mi interpretación es que las escrituras ni las hipotecas son válidas en derecho porque surgen de un fraude, y conforme a la jurisprudencia federal e insular del fraude no surgen derechos de clase alguna.

• Las corporaciones fabricaron millones de casas en Puerto Rico y las hipotecas registradas en el Registro de la Propiedad y vendidas a los inversionistas en el mercado secundario por trillones en 75 años son a mi entender ilegales. Producto de una operación interestatal de lavado de dinero, según Alberto Medina. Ver: https://www.eblm.us/4.htm

• Varios años después escribí carta de 500 páginas a la Secretaria de Justicia de Estados Unidos, Janet Reno, bajo la administración demócrata del presidente Bill Clinton, detallándole las leyes y el desarrollo legal caso por caso. Le pedí la sindicatura y cierre del gobierno de Puerto Rico, al amparo de la Ley RICO, por conspiración y lavado de dinero de algunos jueces, abogados y banqueros, entre otras partes.

• Luego acudí al FBI en San Juan y me reuní con el agente John Johnson. Le dije que tengo copia de la carta a Janet Reno, siendo su respuesta una neutral, clarificando que no le pueden decir lo que van a hacer, pero que habría que traer agentes de Estados Unidos para arrestarlospor conspiración.

Vea más en: http://eblm.us/USReactions.pdf

• El problema que tenían es que Estados Unidos también está involucrado porque sabe de la ley, que se aprobó en 1900 por el Partido Republicano por autoría del senador Joseph Benson Foraker de Ohio, el creador de la misma Ley Foraker. 

• La ley estuvo activa desde 1900. Y cuando Luis Muñoz Marín accede al poder, cuatro décadas más tarde, resucita y se catapulta con la ley, condenando el latifundio corporativo azucarero, validándola. Como dice que las corporaciones no se pueden dedicar al negocio de compraventa de bienes raíces ni tampoco pueden tener más de 500 acres de terreno cada una, él se vale de la ley y de ahí nace el Partido Popular Democrático [se recordará la consigna de Pan, Tierra y Libertad]. Y se hace gobernador. Una vez se hizo gobernador no comentó más sobre la ley mientras los desarrolladores continuaban haciendo casas a mi juicio y según el récord de manera fraudulenta. Su silencio obedeció a los recursos monetarios recibidos de los grandes intereses, financiando así su nuevo partido político.

• Cuando Rafael Hernández Colón accede a la gobernación hizo lo mismo. Antes, como Secretario de Justicia en 1968, dice que “ninguna corporación en Puerto Rico, sin importar su clase o denominación, podrá dedicarse al negocio de compraventa de bienes raíces”. Pero se quedó callado. Los norteamericanos saben que todas las hipotecas de Puerto Rico son falsas y fraudulentas, pero es un negocio que mueve billones de dólares, con la banca y los corredores de bienes raices, particularmente conocidas cadenas de sucursales bancarias locales y estadounidenses, con oficinas principales localizadas en la milla de oro en Hato Rey, centro de la operación en no pocos casos de lavado de dinero y financiamiento político ilícito.

Ampliaremos mañana.

 

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