Cada una de éstas siete fotos representa el dolor que todos sufrimos tras el paso de María. Pero, a su vez muestran, la fuerza que tenemos para levantarnos como un Pueblo unido. No necesitamos estar en otro país para entender lo que es vivir sin agua, comida, vivienda y energía. Tampoco podemos olvidar las 4,645 vidas que se nos fueron porque la ayuda no llegó a tiempo.
No somos «resilientes», somos sobrevivientes. De un fenómeno natural devastador y un gobierno que hizo lo menos posible para ayudarnos. Nuestra capacidad de resiliencia radica en el poder de cambiar lo que está en nuestro control.
No podemos cambiar la trayectoria de un huracán. Pero sí podemos cambiar al gobierno que nos tuvo al borde de la muerte.
Rhina M. Jiménez
Periodista independiente







