Una ‘Alianza de País’ a medias

Nota del Editor: aunque a destiempo, la Alianza, cuyos preacuerdos fueron ratificados por Victoria Ciudadana en asamblea celebrada en 2023, perfila para muchos como la única alternativa que tiene el electorado para ponerle fin al bipartidismo. Prensa sin censura comparte su opinión sobre el esperanzador esfuerzo que hoy despierta suspicacia y desconfianza en sectores del País y la diáspora boricua en Estados Unidos. ¿Por qué una alianza y no una fusión? ¿A quién favorece? Lea y llegue a su propia conclusión. 

JAIME TORRES TORRES

Periodista y Editor

EDITORIAL de PRENSA SIN CENSURA

A dos meses de las elecciones, la Alianza de País perfila como la opción de no pocos, aunque la fuerza de Proyecto Dignidad con Javier Jiménez es indiscutible.

El sentir en la calle es que Juanita y Juan del Pueblo han perdido la poca confianza que tenían en el PNP y PPD, por lo que están decididos a votar en contra de rojo y azul en las tres papeletas, aunque el resultado sea algo así como una mogolla o un berenjenal.

El PNP y el PPD han activado a sus fotutos para que los respalden en los sondeos que semanalmente se realizan de manera no científica y con márgenes de error en las redes sociales.

La imagen de Jennifer González se ha precipitado en particular por su ambivalencia respecto del contrato de LUMA [parece más su abogada que la candidata que de resultar electa podría cancelar el mismo].

En cambio, Jesús Manuel Ortiz se fortalece ante sectores de la opinión pública con su discurso de #Lumaseva aunque, de resultar electo, le tome el cuatrienio cumplir su promesa [que no depende de él sino del Congreso y la Junta de Supervisión Fiscal].

La campaña de Juan Dalmau, por su parte, ha tenido que enfocar su discurso en los ataques de la oposición que lo tildan de “comunista” por sus encuentros con Nicolás Maduro y Daniel Ortega.

Precisamente Dalmau y Manuel Natal son las personalidades que representan la Alianza de País entre el PIP y Victoria Ciudadana. Una alianza a menos de medias y bastante ausente en ayuntamientos importantes como Salinas y Cayey en que ambas colectividades tienen candidatos muy competentes, pero que a juicio de Prensa Sin Censura podrían diluir el voto, favoreciendo a los incumbentes Karilyn Bonilla y Rolando Ortiz, respectivamente. [en Cayey el joven José Carlos Rivera tiene posibilidades y en Salinas Wanda Ríos Colorado, ambos por VC].

El Récord no miente

“Tanto esfuerzo, para entregarnos al PIP. La idea de la alianza me desagrada”.

Así lo expresó a Prensa sin censura una legisladora municipal del Movimiento Victoria Ciudadana de un pueblo del norte del País.

Otra señaló: “después del resultado de las elecciones de 2020, éramos la colectividad con mayor tendencia a crecer. Perdimos la oportunidad”.

El entrelíneas de lo que dicen ambas legisladoras municipales, que asistieron a la asamblea que el año pasado la Alianza celebró en el Teatro Tapia y cuyos nombres y ayuntamientos Prensa sin censura aún se reserva, es que el PIP es el partido más beneficiado por la alianza.

De hecho, en las elecciones de 2020 el Movimiento Victoria Ciudadana obtuvo el tercer lugar con la licenciada Alexandra Lúgaro como candidata a la gobernación con 179, 265 votos, superando por casi cinco mil votos a Juan Dalmau, un candidato derrotado ampliamente en los comicios de 2012.

En San Juan, en un resultado muy polémico con recuento y todo, finalmente se impuso Miguel Romero por una ventaja de 3, 465.

Con toda la buena prensa que recibió la candidata popular Rossana López León, Natal casi conquista la ciudad capital. Ahora que el PPD consolida la candidatura de Terestella González Denton, Natal no parece el candidato más fuerte para derrotar a Romero, quien rehuye los debates y apariciones públicas comprometedoras porque aparentemente perfila sólido en las encuestas internas.

Cabe recordar que en los comicios de 2020 MVC desbancó al PIP de varías legislaturas municipales, además de colocar cuatro legisladores en Cámara y Senado. No hay duda de que a VC le fue mucho mejor. Pero ahora se expone a quedar fuera de la legislatura porque el senador Rafael Bernabe y la representante Mariana Nogales Molinelli dependen de que la gente los respalde mediante el método de nominación directa.

Entonces, sumando y restando, tras la decisión del Tribunal Supremo en contra de VC en el pleito de los endosos, ¿a quién beneficia la Alianza? Por supuesto que al PIP, fundado en 1946, con una tradición, entre altibajos, de 78 años.

Sin embargo, la letra de los preacuerdos de VC y el PIP es, sino confusa, bastante ambigua. Puerto Rico merecía más. Después del resultado electoral de 2020, que a juicio de este medio independiente, fue la respuesta de la molestia e insatisfacción de grandes sectores del electorado a la escandalosa administración de Ricky Rosselló, la idea de la alianza se cristalizó a destiempo, mediando incluso una reforma electoral diseñada para que el PNP, por no decir el bipartidismo que representa junto al PPD, se perpetúe en el poder.

Se olvida que realmente Puerto Rico, en nombre del imperio estadounidense que sabe muy bien que las elecciones coloniales le redundan en la prolongación del estatus quo, ha sido presa de un asfixiante tripartidismo, en el que el PIP ha sido ficha de cosmética resistencia que durante años no se cansó de mamar de la ubre del fondo electoral.

Estadistas, estadolibristas, independentistas y no afiliados hastiados con el tripartidismo que ha sido títere del imperio que, sin consultarle, impone a la trágala una Junta de Supervisión Fiscal que sigue empobreciendo a Juan y Juanita del Pueblo. Esa gente forjó la ola del Movimiento Victoria Ciudadana, algo así como “la casa de todos” para, a pesar de sus diferencias ideológicas, proponer al menos el proyecto de una administración pública decente para Puerto Rico.

Ni siquiera pudieron advertir al Pueblo y luchar para, en una genuina alianza por el País, frenar a Barack Obama y al Congreso para que hoy no tengamos la maldición de una Ley PROMESA que condena a la indigencia a no pocos sectores de Borinquen.

Durante el pasado año se cacareó de la alianza y ante la camisa de fuerza de la ley electoral, el veto a las enmiendas y las candidaturas coaligadas, surgió el discurso de los preacuerdos de la Alianza, para no pocos, de la decepción.

A dos meses de las elecciones, ¿cómo los estrategas de campaña educan, orientan y guían al Pueblo para que respalden a Dalmau, Natal y Ana Irma Rivera Lassén para la gobernación, la alcaldía de San Juan y el cargo de comisionada residente en Washington, respectivamente?

¿Cómo explican la mogolla de la ‘competencia fraternal’, la ‘no competencia’ y el ‘apoyo mutuo’? [Se incluye aquí el enlace del comunicado circulado el año pasado y que Prensa sin censura publicó ad verbatim].

¿Quién o quiénes ganarán? ¿Quién resultará favorecido? ¿Cuáles candidatos se sacrificarán? ¿Cómo adelantar un proyecto de País mediante la alianza de una colectividad que, desde 1946, a la sombra del paradigma de Pedro Albizu Campos, lo que ha mostrado es solo una caricatura -por no decir mueca- de lo que debe ser la lucha por la libre determinación, incluido el independentismo intelectual de su presidente emérito Rubén Berríos Martínez?

Puerto Rico merecía muchísimo más del PIP y Victoria Ciudadana. En el comunicado divulgado en 2023 alegan que “las acciones de ambas colectividades están motivadas única y exclusivamente por el deseo de poner el bienestar del País por encima de cualquier consideración […]”

Anteponer el bienestar de Puerto Rico en la hora suprema de su cita con su liberación o entrega definitiva exigía mucho, pero muchísimo más. Más que una alianza, no era utópico pensar en una FUSIÓN. El nombre era lo menos importante. Tal vez Movimiento Patria Nueva o Partido Victoria Independentista… Lo cierto es que tuvieron tres años para concebirla, articularla y ejecutarla. 

Por el País, se supone que los PATRIOTAS estén dispuestos a sacrificar glamour, historia institucional y agendas; fondos electorales y también egos.

Tras el anuncio de los preacuerdos del año pasado y la exclusión de Mariana y Bernabe, no hay duda de que la confusión es mayor en los pocos sectores del Pueblo a los que le pudiera interesar. 

A dos meses de las elecciones, a duras penas educan e intentan convencer sobre la rentabilidad de una Alianza de País a medias como opción, mientras azules y rojos, con el conglomerado mediático corporativo como su aliado, invierten millones en propaganda para seguir viviendo de la colonia y por su parte candidatos del Proyecto Dignidad apelan a los fundamentalismos del cristianismo y la ley natural para pintar de azul turquesa el Archipiélago.

Juan Dalmau y Manuel Natal. Foto/Archivo Prensa Sin Censura

https://prensasincensura.com/2023/11/15/los-preacuerdos-de-victoria-ciudadana-y-el-pip/?

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