(Nota del Editor: la joven que comparte su experiencia con Héctor Lavoe dice que le consiguieron el libro ‘Cada Cabeza es un Mundo’ de este periodista en El Candil…)
Por YULISSA RUIZ
Jaime, hoy son 78 años del nacimiento de Héctor y yo, ¡con 26!
Te saludo con la nostalgia viva desde Colombia, reconociendo el corazón a mil desde hace pocos días por el magistral y debo decir, bello Héctor Lavoe, ¿qué si lo había escuchado antes? Por supuesto, pero no con la atención y los sentimientos que hoy me rodean y me han llevado a intentar encontrar tu libro por el cielo y la tierra de mi país, al final, fue en las aguas de Lavoe, de ustedes, en donde he logrado luego de una odísea, encontrar un ejemplar que ya está en mis manos. Y es que me empeñé en tener la historia de este reciente amor, escrita por usted.
¿Que tanto quiero decir a alguien que lo conoció? No lo sé, solo he seguido su vida y la conmoción que me ha causado me tiene hasta la madrugada, viendo sus gestos, sus ademanes, la cadencia de sus pasos, su voz hablando y cantando, sus manos elegantísimas dirigiendo la orquesta, su espectacular sentido del humor, su tristeza evidente en los últimos conciertos televisados, que para mi fortuna existen y que en medio de un mar de lágrimas puedo ver.
Y entonces ha sido esa fuerza la que me llevó a buscar tu nombre, para decirte gracias por ese libro, que ya leído, gracias por escribir para enamoradas como yo que se lamentan no haber nacido antes y que aquí entre nos, se le pide a las fuerzas místicas poder encontrarlo en otra vida.
Mis búsquedas y una que otra anécdota extraída, que me condujeron a él y solo quisiera hallar consuelo.
No niego que me serviría saber que en su tiempo y en el mío hay más queridas como yo, que aún suspiran por un hombre maravilloso, que retrataste con tus letras. Ojalá leyeras este mensaje, y me dijeras que no soy la única que siente un amor exacerbado por ese hombre que fue música, pero sobre todo humano.
Leo la vida que escribiste del gran amor imposible y siguen rodando lágrimas entre una que otra sonrisa por la peculiar vida del gran Héctor.
Mientras tanto, de fondo suena «Panameña» en la versión que canta en 1987. ¡Que nostalgia! Dime por favor que no soy la única que llora a destiempo por Lavoe, me servirá de alivio.
Llorando con una melancolía que ahoga, me digo, que seguro Héctor hubiese querido que lo recordaran con alegría, esa que intentó con su vida dejar en cada escenario.
Un gran saludo
2:48 a.m sábado 29 de junio, año 2024

