Desde hace una semana, el edificio sede del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) en el Viejo San Juan ha estado confrontando problemas con el sistema de suministro de agua. Las decisiones de la administración han sido erráticas, llegando al punto de informar al personal, incluidos aquellos con problemas de movilidad, que utilicen los baños del primer piso en contra de lo que establece la Ley ADA. Hoy, no hay justificación para que los baños lleven días con candados, especialmente cuando hay agua disponible. Esta situación evidencia la insensibilidad de la administración del ICP y su director Carlos Ruiz Cortés, afectando aproximadamente a 30 empleados.
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