Otro mes de mayo que se fue sin pena ni gloria para los pacientes de salud mental

RHINA M. JIMÉNEZ MS

Periodista Independiente

Ya pasamos otro mes de mayo. 

Mes de la salud mental, en el cual los pacientes seguimos sin servicios ambulatorios accesibles, presenciales y continuos.

El estigma respecto a los pacientes de salud mental es tan intenso, que solamente se menciona el tema cuando se habla sobre criminalidad, trasiego de drogas o asesinatos. Ni siquiera cuando ocurren suicidios se comenta de forma responsable.

La mayoría de las veces el evento es despachado como uno “aislado” que es cometido por personas que “tienen otras opciones y toman la peor decisión”. Seguido por el mal usado y trillado número de teléfono donde se supone que, al llamar le brinden algo de “PAS” a las personas.

Desde el 2020, tras el inicio de la pandemia, se ha reportado un aumento de pacientes que necesitan y buscan servicios de salud mental. El azote de la realidad que nos tocó vivir fue más fuerte que el mismo virus; revolcando los cimientos de vidas cuasi perfectas, dedicadas al trabajo y a las relaciones sociales superficiales.

Para sorpresa de muchos que por primera vez buscaban ese tipo de ayuda, no es tan fácil encontrarla. Aún con la aceptación temporera de la sociedad de que estaba justificado “sentirse mal” o “necesitar ayuda” dada la situación pandémica generalizada. 

Pero la falta de acceso a los servicios de salud mental no es nada novel para aquellos quienes lo necesitan continuamente. Encontrar proveedores responsables que brinden servicios presenciales y accesibles es cada vez más difícil. Amparados en la muy trillada excusa de “los planes médicos tienen la culpa”, ahora tenemos psicólogos cobrando visitas sobre $100 por hora y psiquiatras con tarifas de $150 por visitas de 15 minutos. Explotando un área de necesidad, justificados por que “las tarifas son bajas y en EU pagan esas cantidades”.

La mayoría de los pacientes de salud mental no se pueden dar el lujo de pagar esas tarifas, probablemente se les hace difícil mantener un trabajo que les ayude a pagar por un plan médico. O ganan “demasiado” para solicitar la reforma. Y si tienen el plan de la reforma, los servicios no son accesibles. 

¿Qué hace el gobierno para ayudar a resolver la crisis de salud mental en la que vivimos? NADA. El Departamento de Salud ni siquiera brinda información, apoyo o servicios que no sean la línea PAS, la cual ha demostrado ser un fracaso monumental.

El personal que tienen carece de las destrezas para manejo de emergencias de salud mental y el volumen de llamadas es absurdo. Para colmo de males, el Secretario de Salud sigue perpetuando indefinidamente la falta de regulación en cuanto a los servicios de ciberterapias y telesalud.

Desde el 2020, ha seguido renovando el permiso para brindar dichos servicios SIN certificaciones y en violación a las leyes 168-2018 y 48-2020, a fuerza de órdenes administrativas (OA-588). Sin existir ningún estado de emergencia vigente, salvo la mala administración de las diferentes oficinas de licenciamiento de profesionales de la salud. 

El proceso de certificación de los profesionales de la salud para poder brindar los servicios “online” debe ser investigado dadas las múltiples quejas de los proveedores. 

Mientras esto no se resuelva, seguiremos con los mismos problemas arrastrados desde la pandemia: descontinuación de servicios, falta de regulación a los proveedores, poco acceso a los servicios ambulatorios y abandono del tratamiento de parte de los pacientes.

Lo que nos lleva a un aumento en crisis que solo se puede resolver de manera inmediata mediante la hospitalización. Pero, los hospitales psiquiátricos están llenos, especialmente los que atienden poblaciones pediátricas. Y las salas de emergencia, en general, fallan en sus protocolos de estabilización y traslado de los pacientes a dichos hospitales psiquiátricos. Es como si llegara un paciente con lepra a sala de emergencias, nadie quiere bregar con él y hay que enviarlo de inmediato hacia el lazareto.

En año eleccionario, vemos muchas plataformas políticas centradas en mejorar la salud mental de la población para poder evitar crímenes violentos, uso de drogas, violencia de género, maltrato de niños o abandono de los adultos mayores. Pero eso es imposible de lograr, sin cambiar primero la percepción de la sociedad en cuanto a los pacientes de salud mental.

Tampoco se puede lograr si los funcionarios del gobierno se roban el dinero asignado a servicios de salud. Si dejan perder partidas de presupuesto asignadas para que los más pobres tengan acceso al Medicaid. Así de enajenados están, cuando ni siquiera contamos con un hospital psiquiátrico del Estado para atender a la población pediátrica.

Luego, esos niños y jóvenes crecen sin tratamiento adecuado y se preguntan qué se puede hacer para resolver los problemas sociales actuales. Es un ciclo.

Y en esta situación a todos les cae el “agua”: mal manejo de fondos del gobierno, malas decisiones del secretario de salud, pérdida de fondos sin justificación, pagos atrasados de las aseguradoras, proveedores que cobran tarifas impagables en efectivo, proveedores que solo atienden por ciberterapia o telesalud de forma desregulada, proveedores que no coordinan la continuidad de los servicios al paciente y pacientes que inevitablemente abandonan el tratamiento. 

No se puede crear conciencia sobre algo de lo cual nadie quiere hacerse responsable. Tampoco podemos intentar que otros entiendan las necesidades que tienen los pacientes de salud mental y sus familiares, hasta que en algún momento les toca de cerca.

Este año no escribiré para tratar de crear conciencia sobre algo que es fundamentalmente importante. 

Escribiré para quienes lo necesiten:

• Para los familiares de pacientes de salud mental que deciden utilizar la Ley 408 y salvar la vida de un ser querido: es necesario, no están solos.

• Para los pacientes de salud mental que sienten que no tienen salida u opciones: no se quiten, no están solos.

• Para los padres que dejan a sus niños o adolescentes hospitalizados sin poder tener acceso a ellos: es algo temporero, no están solos.

• Para los pacientes de salud mental con condiciones crónicas o neurodivergentes: pueden lograr sus metas, no están solos.

• Para los proveedores de salud mental que tienen como prioridad la beneficencia, la justicia y la autonomía hacías sus pacientes: GRACIAS.

Foto/FreePik

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