‘The Other Side Story’: monólogo para romper cadenas…

Reseña

JAIME TORRES TORRES

Periodista y Editor

PRENSA SIN CENSURA

Si mala es la ignorancia que enajena, buena es la educación que empodera.

Por fin la historia de los boricuas de la Banda’ llá; para algunos la llamada diáspora puertorriqueña y para otros nuestros exiliados en Estados Unidos, es contada con seriedad y responsabilidad.

La iniciativa la asume el dramaturgo y actor puertorriqueño Ángel Vázquez, artífice del monólogo The Other Side Story, que hoy a las 4pm puede disfrutar en el Teatro Francisco Arriví en Santurce, como parte de las atracciones de la sexagésima primera edición del Festival de Teatro Puertorriqueño.

El conocimiento, el estudio y el acceso a la información forjan pensamiento crítico e independencia de criterio.

El diseño de la ‘educación’ en los sistemas coloniales embrutece y desorienta. El sistema se las ingenia para que sea así y utiliza no pocas veces las artes y el entretenimiento.

Con The Other Side Story el primerísimo actor y dramaturgo Ángel Vázquez cuenta la historia como es durante un divertido, hipnotizante, revelador y educativo monólogo de poco más de una hora de duración que engalana el escenario del Arriví y prestigia el festival producido por el Instituto de Cultura Puertorriqueña.

Si tiene la oportunidad de asistir a la función de esta tarde regálese la experiencia que no se arrepentirá.

El monólogo, hilvanado en torno a distintos personajes que narran la historia de los niuyorricanos de la Babel magistralmente representados por Vázquez, captura la atención y atrapa al espectador promedio desde el saque.

The Other Side Story es un monólogo para el entendimiento y la redención.

La escenografía es funcional y lógica; también los recursos visuales [videos y fotos históricas], el diseño de luces y las gráficas que redondean la puesta en escena en que el histrión, con un dominio escénico y una proyección actoral inmensos, se consagra e inmortaliza como uno de los teatreros que con mayor valentía y arrojo desenmascaran la mentira colonial.

Al día en su texto, con flexibilidad para la improvisación y la interacción con parte de los presentes, The Other Side Story no promueve la carcajada fácil ni la risa hueca.

Se ríe por su ingenio y pasmosa documentación de la cotidianidad colonial con breves referencias a corruptos como la Charboniel y contundentes insinuaciones como la idiotización que acarrean espectáculos como la casa de los famosos y la oda a la superficialidad de personajes como Maripili.

Su texto es una puerta que Ángel Vázquez abre al conocimiento de los puertorriqueños que forjaron nuestra identidad que hoy resiste a pesar del germen imperial que, tras 126 años de dominación estadounidense, carcome el espíritu de la Nación.

No, Ángel Vázquez no pierde su tiempo en semejantes boberas y babosadas. Su texto es una puerta que abre, de par en par, al conocimiento de los puertorriqueños que forjaron nuestra identidad que hoy resiste a pesar del germen imperial que, tras 126 años de dominación estadounidense, carcome el espíritu de la Nación.

Hay denuncias contra la esclavitud de los boricuas en Hawái y las promesas incumplidas, incluso hoy con la Junta de Supervisión Fiscal.

Habla la abuela emigrante; el jíbaro exiliado; el artesano que afirma su identidad; la nacionalista trans; el obrero explotado y el militar usado como ‘carne de cañón’ en Corea, entre otros.

La música es el complemento perfecto. Histrión consumado de enorme estatura y bagaje, Ángel revela su faceta interpretativa, entonando nanas, rumbas, bombas, música disco y más.

Se celebra y honra a la Monoestrellada; evoca a Betances y a Albizu Campos; saluda a heroínas de la Patria como Lolita Lebrón, Julia de Burgos, Miriam Colón, Antonia Pantojas y Sonia Sotomayor.

Hasta evoca el ejemplar ‘nuyorricanismo’ del legendario icono de la cultura popular Tito Puente, sin olvidar personalidades contemporáneas como Marc Anthony y la estrella de Broadway y activista demócrata Lin-Manuel Miranda.

The Other Side Story derriba mitos y desmiente afirmaciones generalizadas políticamente por el establishment en torno a la tan cacareada inferioridad de los puertorriqueños en Estados Unidos.

Allá son más y no tienen miedo; 5 millones que, hablen o no español o si acaso articulen el ‘spanglish’ recurrente en el monólogo, forjan Pueblo, País, Nación y Patria, que es una en Puerto Rico, Hawái, Nueva York y la Florida.

La otra cara de la historia; la versión que te ocultaron, enorgullece a la vez que remueve escamas de los ojos para redescubrirnos en el nuyorrican del Barrio Latino o en el boricua de tercera o cuarta generación en Hawái que aunque no habla español, lleva tatuada la Monoestrellada en su alma.

El monólogo The Other Side Story merece representación en las escuelas del País y es digno de una gira por todos los estados de concentración boricua en Estados Unidos. Es tan poderosa su Palabra que puede despertar a los dormidos para, UNIDOS y con la convicción de la educación, derretir la cadena de la esclavitud colonial, esa humillante condición que, más que condena a la altura de 2024, es una maldición.

Galería de Fotos (Prensa Sin Censura)

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