Por Bany Sepúlveda Rivera
Para Prensa sin censura
Camila es una niña de 10 años residente en el Barrio Guavate en Cayey, Puerto Rico. Cursa su quinto grado en una Segunda Unidad enclavada en ese mismo barrio. Guavate es un espacio físico bendecido por la naturaleza circundante. Su topografía es montañosa y es cuna de deliciosos manjares de la gastronomía boricua.
Es una niña a la que apoyo en su gestión académica. Ella tiene en su haber la virtud de participar del afecto entrañable de sus abuelos, padre, madre y su hermanito menor. Su abuela fue maestra de Arte durante sus años de labor profesional. Desde los tres años de edad, nuestra Camila mostró interés por el color, los pinceles y todo lo ligado al quehacer de las Artes Plásticas. Todo su quehacer escolar está inundado de color. Su abuela le da dirección en su formación como pintora.
Hace unos meses atrás, Camila tuvo a bien recibir un regalo especial. Jaime Torres Torres, periodista con una amplia trayectoria en el quehacer ligado a las letras y a la comunicación, le regaló un ejemplar de una fábula de su autoría titulada La aventura ecológica de Camila.
De modo providencial, los dibujos de la protagonista de esa fábula se asemejan a la fisionomía de Camila y sus ojos color miel completan la magia de esta experiencia infantil de alto calibre. Además de esto, tanto la protagonista como nuestra Camila, comparten un mismo nombre.
La pieza literaria llegó a manos de la abuela artista, quien la leyó oralmente para Camila y su hermanito. Al concluir la lectura, Camila se animó a pintar dos piezas en canvas que le devolvieran el gesto artístico a su autor. Son dos pinturas hermosas que presentan la tesis de la pieza de ficción narrativa leída: la importancia de proteger la vida de las abejas como pieza fundamental para la polinización que nos provee alimento. Sin las abejas, no habría alimentos.
Camila fue admitida a la Escuela de Bellas Artes Miguel Ángel Juliá Collazo en Cayey para empezar su sexto grado en agosto de 2024.
Bany Sepúlveda Rivera
Con la ilusión más hermosa y tímida a la vez, sus abuelos concretaron el encuentro entre la niña y el autor. Y allí, frente al Jardín Botánico de Caguas, se completó la dulce simbiosis entre ambos artistas.
Camila entregó el detalle de dos piezas preciosas que salieron de sus manos de artista en desarrollo. El autor recibió las piezas y reconoció el talento de la niña con máximo respeto a su gesta y con la ternura a la que mueve la infancia comprometida con todo lo bueno de la vida.
Anteayer, lunes 8 de abril de 2024, día en que se conmemoró el natalicio del Dr. Ramón Emeterio Betances, el Padre de la Patria Puertorriqueña, llegó Camila Isabel con una amplia sonrisa en sus labios.
Después de concretar el proceso de solicitud y selección de la Escuela de Bellas Artes Miguel Ángel Juliá Collazo en Cayey, nuestra niña artista fue admitida para empezar su sexto grado en agosto de 2024 en ese recinto escolar.
Será una oportunidad de importancia mayor para esta niña que es un arcoiris de colores sobre el lienzo.
Allí tendrá la oportunidad de difundir su talento y elevarse en algo más que lo académico, lo que inspira su alma, lo que la eleva, lo que le hace feliz. No hay duda de que nuestra Camila artista tendrá una gran efervescencia en ese plantel tan pródigo de oportunidades para ella.
La escuela debe ser siempre un espacio donde los talentos de los educandos tengan fácil acceso a desarrollarse. El arte es magia, virtud, cielo abierto para crecer, para sentir la libertad y volar. Cada niño o niña debería tener ocasión de labrarse en la virtud de sembrar la semilla de sus talentos en su ser y germinarse en bien ante los ojos de la patria que le vio nacer. Y para esta experiencia, la escuela no tiene participación ocasional; para esto la escuela como institución debe tener una presencia imprescindible. ¡Que Dios bendiga a cada uno de los niños del mundo entero! ¡Alabanza a nuestra Camila y a su gesta!




