Reverendo Francisco Orlandi
Presidente de Radio Ebenezer
Hemos puesto por tema a esta corta reflexión: Semana Santa, ¿Eres parte del cambio?
Para ello considero apropiado hablarles sobre lo que sucedió días antes de la crucifixión de Jesús. Si desean buscarlo se encuentra en Juan 12:1-7. Permítame resumirlo:
“Durante la Semana Santa (no sabemos en qué día específicamente ocurrieron estos eventos), Jesús compartía una cena en Betania, una ciudad a las afueras de Jerusalén, en casa de un hombre llamado Simón. Mientras cenaban, algo extraño sucedió. Una mujer llamada María, que no era su madre, llegó donde Jesús, con su tesoro más preciado: una botella de un perfume costosísimo.
Ella guardaba una pinta completa del perfume (¡dos tazas de perfume!) ¿Quieres saber qué hizo con ellas? Rompió la botella, la derramó a los pies de Jesús y luego los secó con sus cabellos. ¡La Biblia dice que toda la casa se llenó con la fragancia del perfume!
Esto podría parecer gracioso para ti, pero para Jesús fue un acto de reverencia. Esta fue la manera en la que María le demostró a Jesús cuánto le amaba. Ella trajo a sus pies su tesoro más preciado. Imagínate traer tu equipo electrónico más costoso y favorito, algo que consideres muy especial o todo el dinero que tengas guardado en tu alcancía o banco. Muchas personas pensarían que ella hizo algo muy bueno, pero algunas personas se molestaron con ella y con lo que hizo.
Judas Iscariote, uno de los discípulos de Jesús, pensó que ella estaba desperdiciando el perfume. También dijo que ese perfume debía costar mucho dinero (y tenía razón, costaba el salario completo de un año que una persona podía ganar en su trabajo) además, dijo que debieron vender el perfume y con el dinero ganado, darle comida a los pobres.
Ahora bien, es bueno darles dinero a los necesitados, pero Judas no decía esto porque era bueno, lo decía porque era egoísta y realmente quería tomar el dinero para sí.
Fue entonces cuando Jesús le dijo a Judas y a todos los que allí se encontraban, que María estaba entregando un preciado tesoro.
Ella guardaba ese perfume para el día de su muerte. Nadie lo entendió, pero Jesús sabía que en los próximos días sería crucificado. Además, él conocía el corazón de María y sabía que ella había derramado el perfume por el gran amor que sentía hacia él.
Jesús anhela que llevemos lo mejor de nosotros ante él. Así como María le entregó lo más preciado, él quiere que le entregues aquello que más atesoras. Esto no significa que le tienes que entregar tu mejor y más costoso equipo electrónico, tu carro o tu casa o tus libros favoritos. Él quiere que le entregues tu corazón. En otras palabras que le permitas ser parte de toda tu vida, incluyendo las pequeñas cosas.
Cuando entregas a Jesús lo mejor de ti, tu corazón y tu vida, lo estás haciendo ser el rey sobre todas las demás cosas. Eso es lo que realmente él quiere, porque él te ama como jamás podrás imaginar.
Mientras tanto tú y yo podemos hacer y marcar la diferencia entre nosotros mismos y con nuestros prójimos que son todos los que tenemos alrededor.
Recomendaciones
1- Acuda a su iglesia de su predilección
2- Ayude a su vecino que menos espera de usted ese favor
3- Provea alimento o ropa en buenas condiciones a alguien que no tenga o viva en la calle
4- Únase a alguna entidad benéfica y done su tiempo y dinero si puede
5- De gracias a Dios por todo lo bueno que tiene en la vida
6- Agradezca siempre a su familia y amigos más cercanos
7- Dedique tiempo a su familia: esposa e hijos, padres, hermanos, etc.
8- Si las cosas no salen como usted espera, sencillamente de gracias a Dios
9- Acepte los defectos de los demás; al fin el único perfecto se llama Dios.
10-Perdone las ofensas de otros; así usted tendrá paz mental
Recuerde siempre que no es lo que decimos que somos sino que con nuestros hechos demostramos de que estamos hechos.
Muchas gracias.

