Apuestas estético-pedagógicas de liberación en la obra literaria de Julia de Burgos

Nota del Editor: Ponencia de la Profesora Lourdes Aymé Torres Santos en el panel Producción Literaria Femenina del XIII Coloquio de Investigación de Historia de las Mujeres Educando para la Libertad: Superando los estigmas de la reclusión. Prensa sin censura fue el único medio presente en el Recinto de Utuado de la Universidad de Puerto Rico.

“Lancemos un grito de adioses al viento por todas las fugas que cortan distancias. Un místico y suave adiós al ensueño
que engaña las mentes y teja la nada.
Un grave y piadoso adiós al imbécil que vive tan sólo del sol, aire y agua.
Un fuerte y cortante adiós al cobarde que vive sumiso a credos y trabas.
Y un loco y salvaje adiós a nosotros
en ritos y normas y gestos y máscaras.
Que nuestra vida se presente de todo.
Que busque futuro tan sólo en el alma.
Que ensaye verdades. Que sienta en ideas. Que siempre se extienda cortando distancias.”

Julia de Burgos

Por Lourdes Aymé Torres Santos

Maestra de Escuela Pública

M. Ed. Educación Especial & Diferenciada

Como mujer activista, maestra de escuela pública y mujer indignada con la deshumanización constante que redunda en el genocidio palestino, entre otras violencias estructurales, es imposible ignorar la ruta trazada por Julia de Burgos.

Puerto Rico vive atravesado por la incertidumbre, como resultado de la evidente manifestación todopoderosa del poder colonial en manos del Congreso de los Estados Unidos tras la imposición de la Junta de Control Fiscal.

Hemos de preguntarnos: ¿cómo es posible ensayar verdades y sentir en ideas para cortar distancias al interior de los sectores más vulnerados de la sociedad? La situación colonial de Puerto Rico no puede convertirse en discurso del pasado; la propia Julia de Burgos se hizo eco inquebrantable de la necesidad de romper con el yugo colonial en las páginas del periódico Pueblos Hispanos, en las sentidas cartas a su hermana Consuelo y a través de su obra poética, valiente y militante.

¿Para qué sirve la poesía política? ¿Cuál es la intencionalidalidad en la producción intelectual y sentida desde un territorio ocupado? Julia Constanza Burgos y García, nació en las ruralia de Carolina en 1914; su vida transcurrió entre dictaduras y postguerras. Diría que su obra literaria es premonitoria; jamás olvidaré la fuerza de la maldición perenne en su declaración poética Himno de sangre a Trujillo; en el cual denunció la estela de muertes en nuestra hermana antilla la República Dominica; y de alguna forma presagió el feminicidio de las hermanas Minerva, Patria y María Teresa.

¿Dan abasto las efemérides para aplacar la violencia? ¿O será necesario visibilizar las vestiduras del colonialismo y sus múltiples sistemas de dominación para reclamar una visión liberadora de la Historia y desde los currículos educativos potenciar el despertar de las conciencias?

Por tanto, nos situamos hoy en una de las tantas rutas nombradas por Julia de Burgos y en esta presentación la invocamos para que descarguemos “la historia de la voz de los ricos, del sistema de las leyes que explotan, del horario de los capitalistas…” para proponer que en su obra literaria es posible trazar apuestas estético-pedagógicas de liberación enunciadas como “ímpetu rojo del presente”, cuyos reclamos son: el cese de la ocupación e intervención en todos los territorios, de forma visible en Puerto Rico y en Palestina; el rechazo del ahistoricismo, con el fin de descolonizar nuestras prácticas dentro y fuera de los contextos educativos formales; y la urgencia de la formación constante para evadir los fundamentalismos; y por ende de la opresión.

Julia de Burgos fue una mujer afroboricua cuya formación profesional se deslindó desde la pedagogía hasta el periodismo. Como imperativo político es preciso reseñar que Julia de Burgos se graduó de Maestra Normalista en el año 1933 y laboró como maestra de escuela pública en Carolina y en Naranjito.

“En la memoria popular Julia de Burgos no es reconocida por su activismo político, ni por su obra literaria liberadora; el patriarcado y el conservadurismo han buscado las formas para encerrarla en el desamor y en la tragedia”.

Profesora Lourdes Aymé Torres Santos

Como bien ha sido plasmado en la historiografía puertorriqueña, la década del 30 fue de efervescencia social, de alzamientos populares, particularmente en los sectores proletarios de las industrias de la azúcar y la aguja. Algunos historiadores registran sus coordenadas nacionalistas, y tal vez socialistas, desde su incursión a “Las Hijas de la Libertad”, rama femenina del Partido Nacionalista para el año 1936, movimiento liderado por Don Pedro Albizu Campos, hasta sus colaboraciones como oradora y periodista.

En la memoria popular Julia de Burgos no es reconocida por su activismo político, ni por su obra literaria liberadora; el patriarcado y el conservadurismo han buscado las formas para encerrarla en el desamor y en la tragedia. Pero Julia será siempre brote revolucionario para nuestro territorio indómito, su obra literaria está inmersa en la construcción activa del contradiscurso antimperialista, antirracista, clasista y de liberación para reconfigurar la estética hegemónica centrada en la explotación, opresión y dominación.

Nos advierte Rita Segato que:
“Sin la subordinación psicológica y moral del otro lo único que existe es el poder de muerte, y el poder de muerte, por sí solo no es soberanía. La soberanía completa es, en su fase más extrema, la de “hacer vivir o dejar morir”. Sin dominio de la vida en cuanto vida, la dominación no puede completarse. Es por esto que una guerra que resulte en exterminio no constituye victoria, porque solamente el poder de la colonización permite la exhibición del poder de muerte ante los destinados a permanecer vivos.”

Ante la subordinación psicológica y moral; ante la ocupación del territorio; y ante la persecución política de los sectores identificados como nacionalistas y socialistas; surge la voz potente de Julia de Burgos en un quehacer literario que se conforma como praxis de liberación, o lo que llamaremos apuestas estético-pedagógicas de liberación.

Sobre el desarrollo de una estética de liberación Enrique Dussel expone que, la liberación “es posible sólo cuando se tiene el coraje de ser ateos del imperio, del centro, sus ejércitos y sus agentes maestros de corrupción, del asesinato, de la tortura y de la violencia”. (Dussel, p. 32, 2011)

Julia de Burgos irrumpe en la anestesia imperialista y misógina de su contexto socio-cultural. “El Mundo es la totalidad de las experiencias”, elabora el filósofo argentino Enrique Dussel mientras hilvana su teoría estética de liberación, se ciñe pues esa totalidad de las experiencias a través de la memoria. Desde su obra literaria Julia de Burgos, le deja al pueblo una memoria política que denuncia la masacre de Ponce, el feminicidio de las Hermanas Mirabal, la dictadura de Franco en España, el raquitismo de los cuerpos de las infancias empobrecidas en los arrabales, la defensa territorial desde la contemplación de la naturaleza y los brazos de la clase trabajadora como hasta que sostiene la lucha; en primer momento como crítica y en un segundo momento como potencia de otra realidad.

Apuestas estético-pedagógicas: un “despertar del pueblo” a través del uso de una estética que propone: una proxemia, un gesto pedagógico…

Al enfrentarse a la totalidad dominante, hay unos acercamientos de lo pedagógico de su accionar estético al utilizar la literatura como “signo comunicativo”. “El lenguaje verbal no se despliega sólo por recursos estéticos que lo envuelven y lo comprometen de una manera que rebasa ese carácter puramente informativo y le confiere un espesor y una materialidad que lo interpela en tanto sujeto sensible.” (P. 22 Kayta Mandoki)

En sentido estético, la literatura evoca una significación emotiva entre el enunciante y el intérprete…por ende Julia en su proxemia busca interpelar, acercarse para proponer un nuevo sentido de la realidad. Más allá de circunscribirse a hablar sobre el obrero, en su poesía política y en sus escritos en Pueblos Hispanos, su aporte estético-pedagógico implica hablarle directamente al sujeto oprimido; y no desde las esquinas o desde una tribuna intelectual sino desde la reclamación de sentires.

Es importante señalar que Julia de Burgos no subordina el campo estético al político, sino que articula los diferentes campos sin descuidar la estética para potenciar esa otra totalidad.

La afroamericana, feminista, lesbiana y defensora de los derechos civiles Audre Lorde reclamó que: “Los padres blancos nos dijeron: “pienso, luego existo.” La madre negra que todas llevamos dentro, la poeta, nos susurra en nuestros sueños: “siento, luego puedo ser libre”.

La poesía acuña el lenguaje con el que expresar a impulsar esta exigencia revolucionaria, la puesta en práctica de la libertad.” Julia de Burgos expresó y nos convoca al “siento, luego puedo ser libre” de Lorde, al entender que en su obra literaria lo estético-pedagógico se articula como la “la facultad subjetiva que constituye la cosa real desde el criterio de la afirmación de la vida de quien observa…en tanto es inteligencia-sensible y emotiva de aquello que se manifiesta en el Mundo.” (Dussel, p. 5)

Por tanto, el marco filosófico y teórico de la estética de liberación “interviene en todos los ámbitos de la producción humana” y es propicio observarla desde su dimensión ético-política como medio para realizar la justicia o articular un mejor orden futuro histórico-político. He aquí una resonancia vital con la obra pedagógica del educador brasileño Paulo Freire, el cual reafirma constantemente la ruptura con el modelo educativo bancario, memorístico y ahistórico, por una pedagogía de la liberación que nos reconozca a todos como “seres inacabados” capaces de vincularnos en procesos de reflexión-acción-transformación para anclarnos de forma crítica en el Mundo.

Con poemas como Ay, ay, ay de la grifa negra, Desde el Puente Martín Peña, Soy en cuerpo de ahora, Ochenta mil, Ya no es canción, Es nuestra la hora y Anunciación, entre otros; Julia de Burgos rompe con la colonialidad de la estética hegemónica; se convierte en una “artista obedencial” pues por medio de su “experiencia emotiva y creadora” tiene el genio de “interpretar el latido oculto de la belleza viviente de una comunidad histórica. (Dussel, 2018).

Para culminar deseo retomar unas citas críticas de Julia de Burgos y publicadas el 15 de abril de 1944 en la sección Puerto Rico vive del periódico obrero Pueblos Hispanos, con relación a la obra de José de Diego.

“Junto a la estética, o tal vez dentro de la misma estética en su aplicación científica a la actividad del hombre -porque todo arte conlleva la ciencia de vivirlo- debía instalar el deseo y la acción de lucha por el mejoramiento social y moral de la humanidad.”

“En Puerto Rico, esa ordenación requería y requiere el establecimiento de una patria libre y soberana que la coloque al frente de su propio destino nacional, que contiene en su fondo todas las otras formas de la evolución humana.”

Aquí se puede observar que la posición de Julia respecto a la estética, más allá de alguna posible diferencia con José de Diego o adulación, lo que interesa es la concepción de una estética comprometida que apuesta a la liberación.

Sería meritorio continuar investigando la obra de Julia de Burgos de forma interdisciplinar ante la propuesta de la estética de liberación desde sus resonancias en el presente.

El cuentista, novelista y poeta de la generación del 60, Manuel Ramos Otero, quien reconoció a Julia de Burgos como una de sus figuras influyentes, escribió que no hay que “tenerle miedo a las palabras porque un escritor no puede tenerle miedo al mismo barro con que se expresa…(p.34).

Así como nosotras no debemos “tenerle miedo” a posicionarnos de forma ético-política en un contexto de crisis de sentido.
Recordemos, a lo Julia, que sobre nosotras “van colgando millones de esperanzas”.

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