‘Sin abejas no hay alimentos’

Nota del Editor: reseña de la escritora y educadora Bany Sepúlveda de la fábula “La Aventura Ecológica de Camila”, ya en su cuarta edición.

Por Bany Sepúlveda Rivera

La fábula “La Aventura Ecológica de Camila” del insigne periodista puertorriqueño Jaime Torres Torres, constituye una pieza de ficción narrativa magistralmente redactada por el autor e ilustrada por Dixon Quiñones.

De la Editorial Publicaciones Puertorriqueñas en el año 2020, esta fábula cumple el objetivo de llevar el mensaje ecológico de la importancia de la protección de la vida de las abejas. Este tema de tanta vigencia, es relatado por el autor en función de la experiencia de aprendizaje de niños y adultos. Es una exhortación al lector a vivir experiencias que sean más enriquecedoras que la permanente conexión con la tecnología. Invita a descubrir, a investigar y a darse el permiso de descubrir la asombrosa magia que la naturaleza quarda en sí misma.

Cumple a cabalidad su intención didáctica en virtud de visibilizar los roles familiares no tradicionales en el padre de Camila, la protagonista. Pedro, un albañil que queda viudo al perder a su esposa e hijo menor como víctimas de un conductor ebrio en un accidente de tránsito, se yergue en su grandeza de padre responsable. De tal modo, deja al descubierto una de las desgracias que actualmente enfrenta la sociedad por el efecto del el uso y abuso de alcohol. Aporta significativamente a la construcción de una sociedad en balance y edifice en Camila y sus amigos, una aventura ecológica, como bien dicta su título.

Realza la importancia de ofrecer nuevas experiencias a los niños para conectarse con el paisaje circundante y ser gestores del balance ecológico como seres proactivos en su entorno.

Promueve la importancia de tener amigos con propósito y las conexiones de consciencia por un bien común y colectivo. A través de este relato, quien lee, logra participar del conocimiento del acervo cultural que constituye el pueblo de Loíza y las carácterísticas propias de ese litoral. Se hace hincapié en las cualidades del carso norteño, sus cavernas y las formaciones de piedra caliza que son propias de esa provincia geomórfica de Puerto Rico.

El conocimiento que el autor comparte, sobre instrumentos musicales de percusión, bailes autóctonos, música nativa y poesía aportan nuevas oportunidades de sensibilización para niños y adultos lectores. Invita a la investigación de nuevos saberes en esas disciplinas del quehacer artístico-cultural. Esta fábula es un acto de justicia a la riqueza natural y cultural que ostenta la isla de Puerto Rico, muy bien llamada en el texto, Puerto Esperanza. Invita al lector a atreverse a crear poesía como un vehículo emancipador en la lucha por el bienestar.

Aparecen altos valores como el trabajo en equipo, la empatía, la importancia del interés colectivo por lo orgánico, la exposición de talentos, la relatividad de la función de las palabras de acuerdo a su contexto, el uso de la inteligencia artificial y muchas otras virtudes que subyacen en sus letras y que emergen en el proceso de análisis.

Los niños lectores estarían expuestos a despertar su interés por el ejercicio de la lectura paralela a sus intereses tecnológicos. Porque la lectura es puerta abierta al sabor de los saberes nuevos. Crece entre sus letras, la importancia de la protesta inteligente ante lo injusto con estribillos contagiosos en su construcción y en el ritmo que encierran. El lector canta mientras lee y se siente insertado en ellos de modo casi inadvertido.

ESTA PIEZA LITERARIA ES UN EXCELENTE RECURSO PARA EL DEPARTAMENTO DE EDUCACION EN NIVEL DE SEXTO A NOVENO. Para los maestros, constituye una oportunidad para la integración de todas las materias del saber.

En Español sirve el objetivo de primer texto narrativo antes de adentrarse al género literario del cuento y la novela. También tiene valor superior para el desarrollo del concepto de argot y jerga asociado a la apicultura y otras disciplinas de interés para los educandos. Posee todos los valores para el desarrollo de destrezas de comprensión y análisis de lectura en el campo literario. Da espacio para el desarrollo del arte de construir poesía, música y ritmos tropicales a través de la redacción. Podrían generarse piezas de reggaetón con letras afines y temas edificantes. Luego de ello, hacerlas públicas. Es un texto puntal para introducir a los niños al deleite de explorar los géneros literarios de ficción narrativa, baile, música y otras disciplinas del arte.

En Ciencias, se compromete con el interesante mundo de las abejas y la producción de la miel con todas las propiedades medicinales que ese producto posee. Es artífice en la concepción del proceso social de distribución de tareas que se da de modo natural en una colmena.

En Historia es un vehículo en franco avance en función de los roles familiares, el conocimiento del empresarismo a través de la apicultura y la exploración ocupacional relacionada a la miel como producto. Fue el Director de la Escuela de Apicultura del Este, Sr. Hermes Conde, quien aportó ese conocimiento para el logro de esta pieza literaria. De este modo se realza el valor de esa empresa en favor de la vida. Sin abejas no hay alimentos.

Por causalidad, el nombre de la alumna de la autora es Camila. Foto/suministrada

En la Tecnología permite y provoca la exploración de nuevos temas a partir del contenido expuesto. No se desvincula del todo, pues hace exhortación de nuevos saberes, al final del texto y luego de concluir la experiencia directa con la naturaleza, se invita al lector a la búsqueda de nuevas fuentes cibernéticas que aporten al desarrollo del tema.

Como pedagoga por más de tres décadas, recomiendo la lectura de este texto que nos permite y advoca a estar en posición obtusa hacia nuevos saberes. Esa apertura y reconocimiento integral de cuanto nos queda por aprender, se logra a través de esta lectura y las próximas que habrán de concretarse a partir de este texto como eje generador del dulce sabor a miel que nos produce el hambre de conocimiento. EL DEPARTAMENTO DE EDUCACION DEBE TOMAR NOTA SOBRE ESTO.

El autor. Foto/archivo

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