Ángel Figueroa Jaramillo
Javier Rodríguez Cedeño
ProSol-UTIER
Le dirigimos esta carta con la urgencia que la situación actual de nuestro Archivo General y la Biblioteca Nacional de Puerto Rico, edificio Ricardo Alegría en Puerta de Tierra, requiere.
Reconocemos su conocimiento sobre la invaluable importancia de lo que se resguarda en ambas instituciones, elementos que constituyen el alma de nuestra historia y cultura como pueblo puertorriqueño. Su intervención directa es esencial para preservar y fortalecer el patrimonio que nos define como sociedad.
Hoy, casi tres meses han trascurrido en los cuales el Archivo General de Puerto Rico y la Biblioteca Nacional han permanecido cerrados, dejando a la comunidad general y especializada sin acceso a servicios esenciales y poniendo en un total riesgo todo lo que allí se conserva.
Millones de documentos, obra de artes y colecciones con valores incalculables, entre otras que nos es difícil cuantificar en una sola carta. Ante esta prolongada crisis, la administración del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) y su director, Carlos Ruiz, han demostrado una alarmante falta de diligencia para abordar los problemas y reabrir estas dos instituciones fundamentales.
Le traemos a su atención y lamentamos informarle que el Director Ejecutivo y ambas Directoras de los programas han sido incapaces de resolver la crisis, y nos aproximamos peligrosamente al tercer mes de cierre.
La Administración del ICP está consciente del peligro de perder documentos como: Las Actas del Cabildo de San Juan; Protocolos Notariales del siglo 18, 19 y 20 (contiene información necesaria para analizar asuntos económicos, sociales, familiares, culturales, jurídicos y hasta cotidianos de nuestra historia) epistolario de Eugenio María de Hostos; carteles, fotos, películas, grabaciones sonoras, documentos de la División de Educación de la Comunidad, campañas electorales, Las Carpetas, memorabilia de Juano Hernández, y obras cinematográficas únicas que forman parte de nuestra identidad histórica, esto es una pequeña muestra de la importancia de lo que allí se conserva.
Destacamos la gravedad de la situación al señalar que las películas, fotos y grabaciones sonoras, en particular, son documentos extremadamente vulnerables, y los costos asociados con su restauración superarían las inversiones realizadas en los últimos 20 años de cientos de miles de dólares.
La falta de climatización adecuada en el archivo y la biblioteca representa un riesgo inminente para colecciones únicas, comparable a la pérdida causada por conflictos bélicos o fenómenos naturales. Esta crisis es aún más dolorosa debido a la negligencia y falta de compromiso por parte de los responsables.
Le hacemos un llamado urgente señor Gobernador para que intervenga inmediatamente. La falta de respuesta a nuestras anteriores solicitudes para reuniones y poder otorgar recomendaciones es la muestra de la falta de interés a este asunto tan importante.
El edificio continúa a medio pocillo, con problemas de climatización no resueltos, la asperjación limitada en áreas de la Biblioteca Nacional, y más de 12 depósitos de documentos sin tratamiento.
Exigimos la evaluación inmediata de los daños a nuestras colecciones y la limpieza de los conductos del aire acondicionado.
No podemos permitir que esta crisis se prolongue más. La preservación de nuestro patrimonio está en juego, y es imperativo tomar medidas inmediatas y efectivas.
La importancia crucial de este tema demanda acciones concretas para evitar la pérdida irreversible de documentos fundamentales que constituyen la base de nuestra identidad y memoria histórica. Nos enfrentamos a una situación crítica que requiere de su liderazgo y compromiso urgente. La comunidad y los trabajadores de la cultura confían en que su intervención será decisiva para proteger nuestra herencia cultural y responder a esta emergencia con la prontitud que la circunstancia amerita.
A tal efecto, le estamos solicitando una reunión con la urgencia que el tema lo amerita, reconociendo lo cargada de su agenda, aunque confiamos que le dará el valor y la atención que se amerita.

