Rosín mandó una Promesa a los Reyes y la complacieron con el don de la maternidad

JAIME TORRES TORRES

Periodista y Editor

PRENSA SIN CENSURA

Los Reyes siempre responden sus peticiones.

Y Rosín Ayala paga su Promesa.

Esta Epifanía no será la excepción: la mujer residente temporeramente en Loíza es una entusiasta coleccionista de imágenes de Melchor, Gaspar y Baltazar, pero más allá de la pasión por el coleccionismo es una devota del misterio de la Epifanía del Señor, que consiste en la manifestación de Dios a los astrólogos de Oriente y, por consiguiente, a toda la humanidad.

Con más de seis mil figuras de los Santos Reyes, Rosín habita un aposento de fe, donde el Amor es contraseña de entrada y a la salida sus visitantes se despiden rebosantes de Paz.

“La Epifanía para mí significa el nacimiento del Niñito Jesús. Los Reyes Magos, dejándose llevar por la Estrella, le llevaron oro, incienso y mirra. Yo estoy siempre coleccionando mis Reyes Magos y donde hay una promesa allá va Rosín con mucho cariño”, dijo a Prensa sin censura.

Su devoción es herencia de su padre Jesús Ayala, quien nació un 1 de enero y murió un 31 de diciembre. Aprendió la devoción de su progenitor y sus hermanas también la comparten, coleccionando tallas e imágenes.

“A los Reyes Magos, en 1970, les pedí ser madre, ya que llevaba cuatro años casada y no podía tener hijos. Fue tan grande la fe y mi devoción que mi hijo Miguel nació un 7 de enero. El llegó con Baltazar. Después de eso tuve a Yorelis, mi hija, que ya tiene 41 años. Siempre que le pido algo a los Reyes me lo conceden. Ahora mismo le estoy pidiendo que pueda reparar la casa y espero en Dios que ellos intercedan”.

Rosín Ayala tuvo un museo dedicado a los Reyes en los altos de su residencia en San Isidro, Canóvanas. El huracán María ocasionó severos daños a su casa, por lo que Rosín tuvo que almacenar parte de su colección en cajas.

En su apartamento en Loíza contamos a simple vista alrededor de poco más de medio centenar. Alfombras, cojines, banderas, tazas, cuadros y hasta una tabla de surfear diseñada por un confinado. “Es la garita del Morro, los Tres Reyes y nuestra Monoestrellada. Mide cuatro pies y llegó a mis manos en 2005”, ilustra.

Atesora, además, un nicho con los Tres Reyes a caballo tallados en caoba y no le faltan los Reyes Parranderos del artesano Carlos Marcano. “Son de un confinado. Siempre voy a las ferias en que participan los confinados”, explica Rosín, que asimismo conserva Reyes en un plato de aluminio repujado, obsequiado por Jorge Ibañez de San Juan.

“Aquí los tengo orando; en estos jugando dominó y volando chiringas y jugando billar. También una lámpara de los Reyes dentro de una garita del Morro y los primeros en cristal que compré y me costaron $1, que conservo sobre una base de caoba”, abunda Rosín al mostrar un ejemplar tallado sobre hoja de plátano, que le regaló el fenecido Dr. Julio Albino en una de sus promesas.

Video/Prensa sin censura

Esta emprendedora mujer, que tiene 6, 621 piezas, no descarta registrar la proeza de su colección en el libro de marcas mundiales Guiness. 

“Ya las enumeré y estoy en ese trámite”, afirmó.

La devoción de Rosín es contagiosa. No es coleccionar por coleccionar, sino por fe y convicción porque sus oraciones siempre son escuchadas.

La gracia actual de su culto a los Reyes es un apostolado para Rosín. Puede estar toda la mañana compartiendo sus experiencias. Ya tiene en agenda su Promesa personal y varias a las que asistirá a partir de este viernes 5 de enero, Víspera de la Epifanía.

“Mi lema es ‘Nadie entre aquí sin Amor y nadie salga de aquí sin Paz”, reitera Rosín Ayala convencida de que la espiritualidad de la Epifanía propicia pequeños milagros cotidianos y también extraordinarios, como la concepción de su hijo Miguel, en 1970.

El 6 de enero Rosín Ayala, que modera en Facebook el muro Promesa Cumplida, se irá de fiesta junto a sus Reyes Parranderos, reliquia criolla en que son recreados tocando güiro, pandero y maracas.

A donde vaya será mensajera de Amor y Paz, máximas del lema que, como la Estrella que orientó a los Reyes, guía su vida.

“A todas las madres de Puerto Rico, por favor, impartan a sus hijos la cultura y el porqué de la Epifanía de los Reyes Magos para que no se pierda la tradición”, concluyó.

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