JAIME TORRES TORRES
Periodista y Editor
PRENSA SIN CENSURA
El macharrán portorricensis y el caballero decente no solo brindan en Despedida de Año.
También alza su copa la Mujer empoderada y emancipada; la Mujer que carga a la Nación sobre sus hombros y si por Nación se entiende País, pues es el espíritu que mantiene a flote la sociedad cuyo cimiente es la Familia.
Por generaciones escuchamos el Brindis del Bohemio en las voces de Juan Llibre, Rey Francisco Quiñones y David Ortiz Angleró, entre otras voces masculinas de gran prestigio y elegancia.
Con las doce campanadas de la despedida de 2023, este año se documenta el sentimiento de la Mujer.
En “Brindis entre Mujeres” me parece escuchar a mis Hermanas, Hijas, Amigas, vecinas y compañeras de trabajo. Pero, en especial, a mi Madre, esa Mujer que me cargó nueve meses en su vientre y que, a pesar de sus pesares, me parió.
La autora del “Brindis entre Mujeres” es una reconocida Licenciada en Nutrición y Dietética que ha consagrado su vida profesional al servicio del País.
Autora de varios libros, también es madre, hermana e hija. Y la herencia que recibió de sus padres incluye la cultura. Sin fanfarrias, Vilma Grisel Calderón Jiménez se inmortaliza con la narración poética “Brindis entre Mujeres” que eventualmente podría ser impresa para que nuestras actrices la lean y dramaticen, de generación en generación.
¡Feliz Año 2024!
Impresiones de la autora
“Yo cultivo la poesía desde niña y mi público era. mis hermanas. Luego me alejé de la poesía y solo de vez en cuando escribo. Sin embargo, el amor por la poesía y la inspiración siempre están presentes.
Te dejo saber que mi padre todos los años, el 31 de diciembre, sintonizaba la radio para que todos escucháramos el Brindis del bohemio. Era parte de la tradición navideña familiar. Así que yo crecí escuchando este poema. Sin embargo, a pesar de que la parte de la madre es muy bonita, en el resto del poema donde están los 6 hombres brindando no sentía conexión alguna. Por eso hace unos años me dije que quería hacer un poema donde se brindara en Navidad pero desde la perspectiva femenina.
Mi poema se basa en un grupo de amigas que deciden brindar en unas Navidades. Son 9 mujeres y es un número simbólico porque son 9 meses de gestación los de una madre. El poema presenta la realidad económica de muchas, las visiones de vida a veces en controversia junto a una crítica social sobre la violencia hacia la mujer y ciertos valores sociales.
En la obra se presentan distintas mujeres con diferentes edades, sueños y frustraciones pero que, al fin y al cabo, las une el amor a la madre. Cada una es representativa de un tipo de mujer pero al final del poema ellas comprenden que todas comparten algo en común y que realmente no son tan distintas.
El poema termina brindando por las madres en general, incluyendo a las que se han equivocado en la crianza y las que han acertado. Se incluyen a las abuelas y se señala la realidad de muchas criando a sus nietos. Es finalmente también un homenaje a mi madre que hace 2 años falleció y con quien tuve una relación de amor muy profunda y definitivamente siento que ella desde el mundo espiritual me guió en algunos de los versos.
Ahora las personas podrán celebrar en Navidades un brindis con otra perspectiva más contextualizada en nuestro país y con una lectura social de gran vigencia en la actualidad”.
Brindis entre Mujeres
Autora Vilma G. Calderón- Jiménez
14 de diciembre 2023
Reunidas en el comedor de una casa
compartía un grupo de amigas.
Aprovechemos que es Navidad
y sirvámos algunos tragos, para poder brindar- dijo una.
Sí, hagamos un brindis porque el viejo año se lleve las deudas
y encontremos un cofre con valiosas monedas- dijo otra.
Que me traiga un buen hombre que quiero dejar la soltería- dijo la más joven.
Pues mejor que se lleve al mío, así mi vida mejoraría, exclamó, entre carcajadas, otra.
¿Por qué mejor no brindamos por nosotras, las mujeres?. preguntó una del grupo.
Eso es, vamos a brindar porque queremos más alegrías sin tantos deberes,
vivir con más justicia y menos violencia- respondió otra
Y con un gobierno que trabaje nuestros asuntos con más eficiencia-se escuchó en el fondo.
Bueno, pues vamos a honrarnos amigas- sugirió la anfitriona.
Hagamos un brindis porque estamos vivas
por todo lo que hemos tenido que superar
y por todo lo bonito que el nuevo año traerá.
Pues yo comienzo – reclamó una-
Yo quiero brindar por mi color, ¡por ser negra!
Porque además de sufrir como mujeres tantas injusticias y dolor,
también tenemos que vivir la marginación del color.
Y les confieso que quiero liberar a mis cabellos de los alisados
Y que ya no me pese, la anchura de mi nariz o mis labios.
Todas la escucharon y con dolor en sus rostros se miraron.
Hay heridas ocultas con las que todas caminamos
En ocasiones se esconden pero siempre nos acompañan,
así que vamos a la catarsis ¡con mucha champaña!
Cada una tomó un sorbo de su copa
y se tomaron de la mano las unas con las otras.
Se regalaron sonrisas de complicidad
y con alegría se dispusieron a brindar.
Pues yo brindo por las hermanas y las amigas- dijo la próxima.
Creo que cada una tiene alguna
Que ha sido cómplice de una secreta aventura
Que ha reído con nosotras sin parar
Pero a nuestro lado, también ha sabido llorar.
Yo brindo por las mujeres lesbianas que por su orientación sexual han sido rechazadas, indicó otra
Sí, por esas que en secreto y casi sin quererlo
gustan de otras mujeres sus curvas y pechos.
Quiero que se derrumben los esterotipos injustos
Porque el valor de las personas, no lo definen sus gustos.
Pues yo quiero brindar por mi PAREJA, ¡mi macho!-exclamó otra
A las que le gustan las mujeres, yo no lo entiendo
Yo soy feliz con lo que entre sus piernas encuentro
Que hace que las mías se aflojen y tiemblen
y en un volcán de erupciones nos pasamos la noche.
La mayor del grupo hizo un gesto de asombro…
Se llevó las manos al rostro y luego dijo: Yo quiero brindar por las abuelas…
Por las que son mañosas y rabiosas
Y por las que son dulces y amorosas.
También por aquellas que cuidaron a sus hijos,
Y hoy crian a sus nietos, por cosas del destino.
Discúlpenme- exclamó otra- pero yo quiero también brindar por las amantes.
Yo soy una de esas, feliz con las caricias de mi hombre
Sin tener que cocinar, ni lavarle los calzones.
Y les recuerdo que no somos como algunas piensan, lodo o basura,
Y como todas, también tenemos quebrantos y amarguras.
Pues yo quiero brindar por mí, la mujer y gran esposa, dijo otra.
La que ha aguantado las infidelidades de mi marido
Y la que finge estar con el perfecto individuo.
La que no sabe que hacer con su vida
pero hoy renuncia a ser la actriz de esa película.
Todas con asombro miraron a su amiga
la de un matrimonio largo de toda una vida
y con los rostros un tanto desencajados
bebieron champaña y siguieron brindando.
Pues yo quiero brindar por las mujeres que dieron su vida por por la Patria, reclamó otra.
Sí, por aquellas que fueron verticales y bravas
Que cocieron nuestra bandera y empuñaron las armas.
Las que con sangre trabajaron y lucharon
y el amor a la Libertad en nuestra piel nos tatuaron.
Todas alzaron su copa y volvieron a brindar
y una gritó: Nunca se negocia la libertad,
ni en el plano personal ni en el país que vives.
Los seres humanos somos como las aves, ¡tenemos que ser libres!
Luego de un momento breve de conversación
la anfitriona de la casa de la silla se levantó.
Y con una lánguida mirada se dirigió al grupo,
esas que solo surgen del dolor profundo.
Y si me disculpan, ahora quiero brindar por la mía que ya no la tengo.
Llevo sin ella hace algún tiempo
y en circunstancias cómo estás
No puedo evitar, recordarla a ella.
Yo quiero brindar, ¡por todas las madres!
Por las que estuvieron presentes
Y las que doloramente estuvieron ausentes.
Las que acertaron en su crianza
Y las que se equivocaron en sus andanzas.
Por las que gritaron o maltrataron
Y también por las que abrazaron y besaron.
Todas hacen lo mejor que pueden.
Y nadie sabe las heridas que arrastran y cuánto duelen.
Y sí, me disculpan, ahora quiero brindar por la mía que ya no la tengo.
Llevo sin ella hace algún tiempo
y en circunstancias como estas
No puedo evitar, recordarla.
A veces me pregunto a dónde se habrá ido.
En qué lugar estará o en qué sitio.
Si del cielo me mirará por alguna ventana.
Si me echará la bendición como cada mañana.
Cuanto la extraño en mi diaria vida.
Sus conversaciones y deliciosa comida.
Sus regaños, abrazos y besos
Su gran sabiduría y eternos consejos.
En las noches frías sus recuerdos me abrigan.
Y a veces su voz, escucho todavía.
Con claridad la veo en algunos de mis sueños
y en esos momentos viva la siento.
Cuando muere la madre conoces un intenso dolor
que parte por dentro tu corazón
Te desplomas en llanto sin ningún consuelo
y te acompaña por años un profundo duelo.
Y si tal vez no haya muerto de veras.
Y si solo está en silencio durmiendo una siesta.
Y si todo pudiera haber sido una equivocación.
Y despertara de pronto, al oir mi voz.
Como quisiera una nueva oportunidad
De volverla abrazar, volverla a besar.
Darle las gracias por tantos cuidados.
Y decirle que por siempre, la seguiré amando.
Por un momento todo fue silencio
Cada una recordando la suya con amor y respeto.
Sabiendo que las heridas de una madre muerta
aún con el tiempo seguirán siempre abiertas.
Todas se abrazaron y levantaron su copa.
Reconociéndose cada una, en las lágrimas de las otras.
Sabiendo que las madres nos acompañarán siempre
En cada Navidad y en cada pesebre
porque somos la vida de sus entrañas
amor infinito en la fusión de nuestras almas…

