JAIME TORRES TORRES
Periodista y Editor
PRENSA SIN CENSURA
“Salsa: Sabor y Evolución”, casi el mismo título del libro de Ángel Quintero Rivera, tío del productor musical Luis Ahmed Irizarry, es una entrega que pretende reconocer la importancia de la música afrocaribeña en la cultura popular.
Sin embargo, el libreto es vago, predecible y superficial. No se entiende porqué se omitieron nombres fundamentales e indispensables como La Lupe, Mon Rivera, Manny Oquendo & Libre, Lebrón Brothers, Ray Barretto y Larry Harlow, particularmente esta leyenda por su contribución al género desde Fania All Stars, cuyo quincuagésimo aniversario de su concierto en el Coliseo Roberto Clemente se conmemoró en este 2023.
Tampoco se comprende cómo se ignoran figuras contemporáneas como Jerry Ferrao, Hermán Olivera, Frankie Vázquez y Luis Bermúdez que aportan significativamente al género.
Incluso, no se entiende cómo se ignoran los aportes de legendarios arreglistas como Bobby Valentín y Perico Ortiz.
Tal vez, pudieron entrevistar en cámara otras fuentes fidedignas como el historiador Robert Padilla, el sociólogo Hiram Guadalupe, el joven historiador y periodista Ricardo Padilla de “La Salsa de hoy”, el conocedor José Javier González d Salsa de la Mata y la cronista Aurora Flores, quien pudo ofrecer una perspectiva más abarcadora de la cosa latina en Nueva York.
Y la situación, quiero especular yo acá, es la lloradera de los presupuestos… Que si no hay dinero… Es como la película sobre la vida de Tito Rojas, a cuya reunión de pre producción invitan a un periodista, autor e historiador de la salsa que los desencaja cuando les afirma que sin Justo Betancourt, que aún vive, la iniciativa se quedaría corta.
Pero, sumando y restando, el especial del Banco Popular, “Salsa: sabor y evolución”, exclusivamente como programa de televisión, es una producción aceptable que entretuvo la noche del domingo 3 de diciembre de 2023.
Falta, lamentablemente, ingenio y lo limitan al antecedente de un cancionero o repertorio de éxitos harto conocidos, como “La rueda”, “Fuego en el 23”, “Cui Cui”, “Ay que rico”, “Cúcala”, con Pirulo y Aymé Nuviola, “Oriza” con Choco Orta y El Canario, y “Siembra” con Jeremy Bosch, Oscar D’ León e India, entre otras.
La salsa es mucho más que el trillado playlist de SalSoul y en un tiempo La Z, que ha diversificado su pauta cuando toca música.
Como disco compacto, mi colección no gana con su adquisición. Es un concepto desechable que me invita a recordar con nostalgia la aportación del fenecido Luguito a lo mejor del concepto inspirado en Tite Curet.
Inexplicablemente, a pesar de que la fotografía es extraordinaria, hubo serias incongruencias e incoherencias en el libreto y la edición, cómo resaltar con fotos, pietaje y entrevista la trascendencia de “Asalto Navideño” de Willie Colón, Héctor Lavoe y Yomo Toro para escuchar acto seguido el éxito “Felicidades” que pegó Cheo Feliciano, y hablar del ‘boom’ de Fania en los 70 para luego evocar el éxito en los años 50 de Cortijo e Ismael.
Las entrevistas a Willie Colón y Sergio George, quien ha dicho en días recientes que “la Salsa está mal y necesita a alguien con valentía para resucitarla”, son justas y aportan sustancia a la historia.
De igual forma la participación de nuevos exponentes como Jeremy Bosch, Zayra Pola y Luis Figueroa resulta muy atinada.
Asimismo no se comprenden segmentos anticlimáticos como la intervención de Luis Enrique en la versión salsera del tango “Sombras nada más”.
Pero, nuevamente, sumando y restando, el especial televisivo entretiene, pero a este cronista de la salsa no excita ni maravilla. Se aplaude que es taller para el talento que participa y una aceptable documentación de parte de la historia de un género que, como afirmó Sergio George en una reciente entrevista sobre su libro, está en decadencia y necesita a alguien que lo resucite.
Y ese “alguien” se me ocurre podría ser precisamente la misma plana ejecutiva del Banco Popular. Y para eso, la poderosa corporación bancaria, tendría que invertir mucho capital en promoción y mercadeo en medios para que toquen la salsa no solo del especial y atraer a la juventud atrapada en el trap, el reguetón y las fusiones de otros géneros con la música urbana.
Saben que no pocos ‘baby boomers’ ya agotan y queman cartuchos, como el bugalú y el jaja-jala los quemaron, aparte de que literalmente lo escucharon y bailaron todo.
Olvidaba: “Salsa: sabor y evolución”… ¿Hacia dónde? ¿Hacia qué? ¿Con quién y por qué?
Sospecho que se agotan las ideas e inevitablemente el próximo especial evolucionará de lleno hacia la música urbana.





Como siempre… Brutal reseña.
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