El genio de Guayciba y su portafolio de excelencia humana y cultural

JAIME TORRES TORRES

Periodista y Editor

PRENSA SIN CENSURA

Añora morir con una cámara en las manos.

Fallecer retratando es el ideal del fotoperiodista Félix Ayala ‘Guayciba’, que presentará la exhibición “De la Música a la Fotografía: 22 años de historia” desde el jueves 30 de noviembre a las 7:30 p.m. en la Casa Aboy en Miramar.

Guayciba, como lo apodan en honor del conjunto de música campesina que dirigió desde las postrimerías de la década del 80 hasta aproximadamente 1999, estuvo hospitalizado por una profunda depresión.

La sicoterapista le preguntó qué haría cuando le diera de alta y él respondió que se dedicaría al fotoperiodismo. La profesional de la salud mental le dijo que no sería uno más, sino el mejor de todos.

“Son 22 años. Desde 2001, a raíz de un accidente que tuve, que caí en una depresión severa, me internaron en el hospital Panamericano, donde estuve 10 días. Al cuarto día la sicóloga me llama a la oficina. Me dijo que había cambiado porque había llegado ansioso con mucho rencor y coraje. Me preguntó qué me gustaría hace cuando saliera. Y lo primero que se me ocurrió fue: ‘yo quiero ser fotoperiodista’ y ella me dijo unas palabras que jamás se me olvidan: ‘no quiero que seas fotoperiodista, yo quiero que seas el mejor”, recordó Guayciba.

Así, luego de salir del hospital, se matriculó en unos cursos cortos que ofrecía la Universidad de Puerto Rico los miércoles. Comenzó con revelado en blanco y negro. En 2002 incursionó en la fotografía profesional y en 2004 en el fotoperiodismo gracias a la oportunidad que le brindó Ramón Luis ‘Papo’ Brenes en Teve-Guía, medio en el que estuvo hasta su cierre en 2007.

“Desde ese entonces me fui como ‘freelance’ o independiente, hasta el sol de hoy”, sostuvo Guayciba, cuyas imágenes han sido publicadas por Claridad, El Vocero, El Nuevo Día y Primera Hora, entre otros medios.

La idea de la exposición surge tras una plática con Luis Castro, esposo de la fotoperiodista Yolanda Vélez Arcelay, que le sugirió que presentara parte de su portafolio. Dijo que son millones las fotos acumuladas en 22 años de carrera. Seleccionó alrededor de 130 y consultó a la experimentada Alina Luciano, curadora de su muestra.

“Me dijo que las fotos son espectaculares. Que sería difícil hacer una selección y que no podían estar todas. Que se debía hacer una selección de 45 imágenes. Ella me ayudó”, explica Guayciba, que exhibirá en tamaños 8×12, 11×14, 16×20 y 20×24.

Cada imagen tiene su historia. En particular, atesora una de Lolita Lebrón el 23 de septiembre de 2005, en que los federales asesinaron a Filiberto Ojeda Ríos. La patriota se encontraba en el templo mirando hacia la capilla con la Monoestrellada en su mano izquierda.

Guayciba mencionó su nombre; Lolita miró hacia el lado y ahí capturó la imagen. “Histórica porque fue el día que mataron a Filiberto en Hormigueros”.

Aunque produjo seis álbumes, incluido su favorito “Borinquen, Nido de Amores”, Guayciba descarta regresar a la música porque su actual querencia lo colma de felicidad: el fotoperiodismo.

“La fotografía fue la medicina para curar mi depresión. Hoy soy lo que soy gracias a la fotografía. La gente que sabe dice que Guayciba fue, es y será el mejor grupo hoy por hoy en la historia musical de nuestro País […] por sus arreglos musicales, sus letras y armonías. Sin sonar pedante, no existirá un grupo como Guayciba”.

Gracias a la magia del lente, en conjunción con la imagen en movimiento y la iluminación, Guayciba hoy cubre deportes como el baloncesto y el béisbol, interés humano y sepelios, pero su especialidad son los artistas.

“Los retrato como me gustaría que me retrataran a mí en tarima. Las fotos tienen que hablar. Con la nota al calce que le ponga ya no tiene que leer el artículo porque la foto revela la información que está en la noticia. De eso se trata el fotoperiodismo. La foto tiene que hablar”, abunda Guayciba, que no le gusta retratar eventos políticos ni ‘hard news’ porque a los 69 años, cumplidos el pasado 19 de noviembre, prefiere vivir sin estrés.

Además, desde 2004 Guayciba se dedica a documentar a los árbitros del BSN. “Soy el único fotoperiodista que lo está haciendo para en el futuro presentar un documento histórico sobre los árbitros del Baloncesto Superior Nacional”, afirma el maestro del lente que atesora fotos de los velatorios de Tony Croatto, Filiberto Ojeda Ríos y Juan Mari Bras; de artistas como Kenny G., Chucho Valdés, Giovanni y su padre Mañengue Hidalgo, de Rubén Blades con Cheo Feliciano y de sus viajes a Cuba en 2009 y 2010.

Reconocido en las actividades por sus bandanas, tatuajes y los collares de caracoles que cuelgan de su cuello, Félix Ayala ‘Guayciba’ es un personaje. Degusta puros, como los Monte Cristo que fumaba el Che Guevara, y no consume licor pues fue alcohólico y hoy celebra 38 años de sobriedad.

Sus amuletos y caracoles lo libran de todo mal.

“Uno de mis sueños es ir a Machu Pichu y llevar mis collares y presentárselos al Sol y nutrirme de toda la energía Inca. Uso caracoles de olivo, que los usaban los taínos en sus ceremonias. No los usaban en el pecho, sino en los tobillos y cuando bailaban creaban un sonido para espantar los malos espíritus y atraer las buenas vibras. El caracol viene del mar y el mar es uno de los cuatro elementos de la energía. Cuando tengo la oportunidad, una o dos veces al año, voy a Jayuya a la sagrada piedra escrita y por donde pasa el río. Ahí sumerjo los collares para limpiarlos y que se lleve todo lo malo y negativo, para recargarlo de energía positiva”, detalla Guayciba, quien los usa desde hace 18 años y atestigua que le sirven de protección.

En Cuba la gente lo paraba en la calle para preguntarle si era palero, babalao, espiritista o santero. “Les digo que tienen que ver con nuestros ancestros y cultura taína, que no tengo que ver con nada de eso. Solo me los quito cuando me voy a bañar o a dormir. Los uso en todos los eventos. Gracias a Dios me han protegido la salud”.

De Casa Aboy, cuyo primer nivel lo dedicará a la música y el segundo a deportes, interés humano y Cuba, en 2024 pasará con la exposición “De la Música a la Fotografía: 22 años de historia” al Capitolio, donde exhibirá desde el 1 de marzo. También conversa con el Centro Cultural de Ponce y con el de Mayagüez, sin descartar una exhibición en Nueva York.

“Siempre le he dicho a Dios que el día que yo muera que sea retratando porque es lo que me apasiona”, reiteró Guayciba, que aunque descarta la reunión de su conjunto, es un amante de las bohemias y no olvida las letras de su centenar de composiciones, como las décimas de “Eso es ser puertorriqueño”, himno de su identidad.

Yo contemplo con certeza

Como el jíbaro interpreta

Una décima completa

Con finura y con belleza.

Con altivez y firmeza

Canta un seis fajardeño

Y un aguinaldo cagüeño

Que inspira con cierto arrullo.

Con afecto y con orgullo

Eso es ser puertorriqueño.

Félix Ayala ‘Guayciba’ presentará “De la Música a la Fotografía: 22 años de historia” el jueves 30 de noviembre a las 7:30 p.m. en la Casa Aboy en Miramar. Foto/suministrada

Un comentario en “El genio de Guayciba y su portafolio de excelencia humana y cultural

  1. Que deliciosa narración de eventos con profunda raíz de esencia. Ser feliz desde lo que se siente en el alma es lo más importante para vivir desde la alegría . Que los caracoles no te falten nunca . Fuera toda experiencia depresiva. Sè libre.

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