Nota del Editor: le damos la bienvenida a la escritora puertorriqueña Bany Sepúlveda Rivera, cuyas columnas de superación personal, reflexión filosófica y existencial y de autoayuda serán publicadas esporádicamente en este medio independiente sin fines de lucro.
Por Bany Sepúlveda Rivera
Especial para Prensa sin censura
Nada de lo que aquí expreso requiere investigación científica. Mucho menos un elevado cociente intelectual. Es la vida: esa que se ofrece a nosotros cada mañana en la ventana.
Ese ser animado o triste al que damos paso en esta película que nos hemos creído que nunca terminará.
Cuando nacemos, se nos asigna un conjunto de segundos a consumir hasta su total agotamiento. Al final de ese paquete van acumulándose los descomponedores que habrán de consumir nuestra materia si no la entregamos al fuego en una cremación.
La cantidad de segundos está predeterminada. Pero la magia de este juego que nos hemos creído, es que no sabemos la cantidad de segundos que nos han sido asignados. Y hay tantos que juegan al escondite con la verdad que a todos alcanza.
Desde el mismo día del nacimiento vamos deshilando el tejido del tiempo asignado. Y en ese proceso van entrando las relaciones humanas en nuestro juego. Termina formándose una inmensa red de correlaciones con altibajos consistentes.
Ninguna, absolutamente ninguna de esas relaciones es indispensable para vivir, ni siquiera la de nuestros padres. Cada uno tiene el derecho a elegir con quién o quiénes elige consumir sus segundos.
Surgen las jerarquías, las estratas sociales, las fronteras entre países, las posesiones… Mientras, seguimos deshilando nuestros segundos. Entonces nos toca ver las ansias de poder, las desigualdades, la ausencia de compromiso, la vana palabrería repleta toda de tanta ausencia. Y te crees superior por el carro que conduces, la casa sin hogar donde respiras y la profesión que ostentas.
Te montas en las tribunas frente a las gradas a creerte que te creen lo que no crees, a vender un discurso de rescate mientras eres causa de la muerte de tantos en guerras sin cuartel.
Unas de gobiernos y otras dentro de ti. En mil idiomas y religiones sucede lo mismo mientras el hilo de tu vida sigue deshilando a mansalva y tras bambalinas los gusanos esperan con total certeza de que llegarás a su encuentro/
Consumes los segundos derramando desesperanza, desamor, maltrato emocional e indiferencia. Otros tantos los consumen en bondades, empatía y entrega total a sus afectos. Muchos otros hacen un injerto de ambas polaridades y se entregan a lo que creen y sienten… Unos días si y otros no.
Las naciones luchan unas contra otras para alcanzar el vano y estúpido poder que durará ante sus ojos y ante el limitado conjunto de segundos que se les asignó a cada uno al nacer.
Agradezco el conjunto de segundos que asignas a leer lo que comparto contigo mientras deshilo los míos.
LO MÁS CIERTO Y SEGURO DE TODO LO QUE EXPONGO ES QUE LOS SEGUNDOS QUE USAS EN CREERTE SUPERIOR, INALCANZABLE, INDISPENSABLE E INSUSTITUIBLE SON SEGUNDOS PERDIDOS E IRREPETIBLES.
Podrás tener ocasión de enmienda, redimirte en tu arrepentimiento por el tiempo perdido que lo más probable repites en acciones una y otra vez. Es tiempo, hace tiempo para mí, de detenerme y analizar mi vida y el consumo de segundos. No se requiere tanta profundidad todo el tiempo, pero todos tenemos circunstancias yuxtapuestas, contrariedades, contradicciones, inmadurez, dolores, temores, prejuicios y muchos aciertos.
Pero al final, todo concluye: el invento de superioridad inalterada que creaste o cuantos segundos entregaste a la deshonra. Al final de todo lo que elijas ser hacer y tener; cuando se consuman los segundos asignados el día que nació tu ombligo y el de todos los presidentes de las naciones.
NOS DEVORARÁN LOS MISMOS GUSANOS. MI HILO DE VIDA HA SIDO ECLÉCTICO EN FALTAS Y ACIERTOS. Tengo más faltas que aciertos en mi lista de compra.
Todavía no he decidido si mi materia será entregada al fuego o a la tierra. Si fueran los gusanos, que empiecen por mi imaginación etérea tan diversa y traviesa.
Luego, por la boca sin palabras pues he dicho más de lo debido y aceptable. Finalmente, que elijan porque ya no estaré. Elige tú lo mejor para tus irrepetibles segundos que son solo tuyos.
En verdad, en verdad os digo que quiero vivir al 110%. De todos modos, como Julia de Burgos, el homenaje se quedará esperándome.


