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JAIME TORRES TORRES
Periodista y Editor
PRENSA SIN CENSURA
Parece que en Balcones de Santa María cayó una bomba.
A lo lejos, las paredes parecen como perforadas, cuando se trata de hongos y deterioro de su pintura que afean el complejo de vivienda con control de acceso en Guaynabo, aunque la dirección postal identifica la zona como San Juan.
Tres valientes mujeres, cuyos nombres son Sandra Vizcarrondo, Ingrid Nazario y Margarita Espada, que como decenas de familias siguen trabajando para pagar sus hipotecas, con sus cuotas de mantenimiento y de seguros sobre la propiedad al día, recibieron a Prensa sin censura para revelar el caos del lugar privado donde convivir se ha convertido en una pesadilla.
“La junta y la administración dicen que los daños son desde María y no es verdad. Estos daños son de 2016. Esto es falta de mantenimiento”, dijo Sandra, con 23 años en la comunidad y quien paga poco más de $120 mensuales en mantenimiento.
“Solo tienen una persona dando mantenimiento a todos estos edificios. No tenía los materiales para limpiar. Andaba por todo el condominio con una escoba y un cubo”, denunció Ingrid Nazario.
“Pagamos mantenimiento y no se ven los resultados. Nos aumentaron lo que pagamos y cada vez que aumenta es para empeorar”, sostuvo Margarita.
Las vecinas de Balcones de Santa María revelaron que la encargada de las finanzas no es contable certificada. “La contable Claribet Zayas Albino está aquí desde el 2012 o 2013. Ella no es CPA. Desde que llegó tomó las riendas de todo esto. Por aquí han pasado más de 15 administradores y en un solo año, cinco. Le pedí una reunión porque aquí todo se consultaba con la ‘contable’. La cuenta tenía como $50 mil y para esa cantidad no es para que eso esté así. Además, descubrimos que la cuenta de SURI estaba a su nombre al igual que el IRS. Tuvimos que hacer declaraciones juradas. No está certificada como administradora de condominios”, denunciaron Sandra e Ingrid, acusadas en la comunidad de apropiarse de su dinero porque en algún momento integraron la junta.
Las planillas y estados financieros alegadamente tampoco están disponibles para los residentes.
En un recorrido por Balcones observamos que el deterioro de la infraestructura es general, con grietas, filtraciones, socavones de terrero, crucetas oxidadas que sostienen las columnas, comején y cortinas rotas, carcomidas por las inclemencias del tiempo.
“El 22 de noviembre tendremos una asamblea en la que nos informarán que nuevamente aumentarán el seguro”, señala Sandra al decir que sus vecinos “están tranquilos mirando para el lado. Intentamos despertarlos, pero no nos hacen caso”.
La junta la preside el señor Ángel Pérez, revelan las mujeres.
“Él y Elizabeth Torres aparecieron en un programa de televisión atribuyendo al huracán María los daños, cosa que no es cierta”, subrayó Sandra.
Después de la visita de Prensa sin censura para una transmisión en vivo, Ingrid y Margarita revelaron que la administración aparenta tomar en cuenta sus reclamos.
Aparentemente la intención, a todas luces, es continuar llevando a la miseria a Balcones de Santa María para que los dueños de apartamentos se hastíen, vendan y entonces el capital extranjero acapare sin dificultad.
Balcones de Santa María es un lugar céntrico de gran valor, con acceso fácil a la PR-1 y al Expreso 52, con facilidad de movimiento a Guaynabo, San Juan, Caguas y Bayamón.
“Hay seis apartamentos vacíos. Aquí residen 126 familias. Y hay un problema de salubridad. El hongo afecta nuestra salud. Siguen las filtraciones y nunca trajeron un ingeniero estructural. Y siguen los problemas”, concluyó Sandra.

