JAIME TORRES TORRES
Periodista y Editor
PRENSA SIN CENSURA
El huracán María destruyó el puente peatonal que cruzaba la Avenida 65 de Infantería y conectaba a Berwind con Monte Hatillo en Río Piedras.
Nunca, durante la administración de Carmen Yulín Cruz y lo transcurrido de la de Miguel Romero, lo han reinstalado.
Cerraron la escuela elemental Gerardo Sellés Sola y también la de Jardines de Monte Hatillo I y II. Ahora los niños tienen que asistir a los planteles de las Parcelas Falú, eso sin considerar que no todos son admitidos en una escuela ‘charter’ que se ha improvisado en vagones donde hubo un parque de pelota.
Mientras, se corre la voz de que Monte Hatillo es tierra de nadie; de que a los desconocidos los asesinan y que, al igual que Berwind, es un antro de drogadicción y prostitución.
Prensa sin censura visitó esta comunidad estigmatizada y margjnada por el propio Municipio de San Juan y su alcalde Miguel Romero, evidente el menosprecio incluso en el abandono y cierre de la Clínica Las Antillas.
La líder comunitaria Tomasa Rodríguez, con la ayuda de un andador, recibió a este periodista independiente para denunciar la injusticia del cierre del plantel de Jardines de Monte Hatillo I y II.
“Soy una de las que lucha y bien fervientes a que se abran las escuelas que nos han cerrado. Que nos han afectado grandemente; el cierre de la escuela de Monte Hatillo y de la comunidad Parcelas Falú, que fue una escuela cinco estrellas. Y esta de Monte Hatillo no se entiende porqué la cerraron cuando tenía una matrícula bastante grande”, denunció doña Tomasa.
La mujer igualmente advirtió sobre el peligro al que se exponen los niños de su comunidad cuando cruzan la avenida, desprovistos del puente peatonal que sucumbió durante el paso del huracán María.
En Monte Hatillo hay un ‘headstart’ cuyos niños luego se matriculaban en la escuela elemental de la comunidad.
“Es un riesgo para las madres cruzar la avenida para llevar a sus niños a otras escuelas”.
Doña Tomasa, líder comunitaria durante los pasados 55 años, aún no se ha comunicado con la secretaria designada del Departamento de Educación, Yanira Raíces, aunque sí elevó las necesidades de su comunidad al ex secretario Eliezer Ramós Parés.
“Antes nos reuníamos en Educación y hablábamos de esta escuela”, recordó.
“Me duele porque aquí han estudiado mis hijos, mis nietos y biznietos. Es una pena que una escuela como esta se pierda de esta manera. Seguiré luchando hasta que muera por ver esta escuela abierta. Le hago un llamado a la secretaria de Educación”.
Por su parte, la joven madre Yasmira Rivera, residente de Monte Hatillo, narró su odisea diaria.
“Tengo tres varones, uno va para la intermedia. Me entristece que tengamos una escuela en la comunidad y que esté cerrada, sin servicios. Si la abrieran aseguramos que hay matrícula”.
Convertida en un depósito de basura, la escuela elemental de Jardines de Monte Hatillo I y II es guarida de sabandijas y roedores. Prensa sin censura constató que necesita mantenimiento. “Está apta y tiene buena estructura”, afirmó Rivera.
Sobre la accesibilidad de sus hijos a la escuela ‘charter’ Leap Steam + E, Rivera objetó que tengan que someterse a sorteos.
“La administración me dijo que tenía que colocar el nombre de mi hijo en una tómbola para poder entrar al curso escolar. No lo veo justo porque hay estudiantes de zonas más distantes. Somos muchas las mamás que nos quejamos porque nuestros hijos no son bolitas de bingo ni de ping-pong, cuando consideramos que nuestros niños pueden entrar a este plantel”.
Tanto doña Tomasa como Yasmira señalaron que la escuela, por sus condiciones de abandono, hoy ”es como un arrabal”.
También aprovecharon para denunciar los estigmas hacia la comunidad de Monte Hatillo, asegurando que sus vecinos son personas muy decentes.
“En los residenciales hay personas buenas. Hay muchos niños con futuro, a los que se les puede sacar provecho académico”, dijo Yasmira.
Tomasa, por su parte, reiteró que mientras tenga aliento de vida luchará por la reapertura de la escuela de Jardines de Monte Hatillo I y II, a la que invita para que sea conocida mejor.
“Aquí puede entrar sin miedo, sea quien sea. Hablan de la gente de los residenciales. Los invitamos a que nos visiten y nos conozcan”.






Es una pena, que a las comunidades le quiten las escuelas, que por años sirvieron a estas. Sin entrar en la politiquería, entiendo que la pandemia del COVID-19, hizo y hace académico la justificación de la Junta de Supervisión “Control” Fiscal; donde argumentaban que había que reducir las escuelas porque no habían suficientes estudiantes. La pandemia, demostró que es mejor, tener pocos estudiantes por salón que conglomerar a muchos y exponerlos a enfermarse. No sólo el COVID-19 sino el brote del FLU que comenzó este año super temprano hace más juicioso que no hayan muchos estudiantes por salón. Es evidente que muchos amigos del alma estaban detrás de adquirir muchas de estas propiedades para distintos negocios incluyendo colegios privados y desarrolladores de vivienda. El Sr. Font ha adquirido muchos de estos por edificios alegadamente por $1.00 y ciudadela adquirió un pedazo de la escuela Padre Rufo, en Caimito, un desarrollador adquirió otra escala y ya se demolió para hacer propiedades residenciales de alto costo. En los 90’ luchamos para que nos construyeran nuevamente la escuela de University Garden, fue un esfuerzo comunitario que requirió muchas reuniones y dialogo. El entonces Secretario de educación el Dr. Cesar Rey estaba comprometido con la comunidad, pero habían unos detractores que nos hacían la vida de cuadritos; pero al final, logramos que se hiciera la escuela nueva. Mi consejo es, que se unan las comunidades y demuestren que están unidos TODOS juntos para ayudar a sus hijos y no tomen un “no se puede hacer” y puedan lograr su cometido. Dinero de sobra hay, falta voluntad en el gobierno, háganlos comprometerse, ya se abrieron las compuertas y comenzó la carrera eleccionaria, hagan que se ganen sus votos. Este es el momento su momento.
Me gustaLe gusta a 1 persona