JAIME TORRES TORRES
Periodista y Editor
PRENSA SIN CENSURA
En mi carrera de 40 años como cronista musical nunca disfruté de un concierto tan espectacular como “Jazz Sinfónico”, presentado esta noche en la Sala Pablo Casals del Centro de Bellas Artes de Santurce por el trompetista Humberto Ramírez, su Big Band y la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, dirigida por Rafael Enrique Irizarry.
De repente, los que en algún momento escuchamos los arreglos sinfónicos del compositor Gunther Schuller, maestro orquestador del maridaje entre el jazz y los sonidos sinfónicos que llaman ‘third stream’’, celebramos el privilegio de tener en Puerto Rico tanto al director asociado de la Sinfónica Rafael Enrique Irizarry como a Humberto Ramírez, jazzista graduado de Berklee en Boston con un grado en arreglo, composición y orquestación.
Parte de la serie pop de la Orquesta Sinfónica, el concierto de la noche de este sábado 23 de septiembre será recordado por su nivel de excelencia y precisión, con una integración extraordinaria de los músicos de la primerísima institución orquestal del País y la orquesta grande de jazz de Humberto.
La experiencia sonora es de ensueño por la acústica de la sala. Es un regalo al sentido de la audición que, a juzgar por los aplausos resultó del deleite de los simpatizantes del jazz, de los abonados de la Sinfónica y seguidores de Humberto Ramírez.
Aunque, como suele suceder con los conciertos en la Sala Pablo Casals, no fue un lleno total a pesar de la buena prensa recibida en términos de promoción.
Mas los que no asistieron se perdieron posiblemente el mejor concierto de jazz celebrado durante 2023 en Puerto Rico. Fue un repertorio selecto, digno de documentación en un disco o dvd por la pulcritud e impecabilidad de su interpretación de principio a fin.
La función comenzó con “El ministro”, apodo con el que Mañengue Hidalgo, padre de Giovanni, nombró a don Humberto Sr. En la onda del mambo jazz, Humberto la grabó hace 30 años en “Aspects” y en 2000 en “Paradise”, su primer disco completo de big band.
Fue el hilo conductor de un segmento de gran significado familiar en el que saludó a sus hijos con “To My Son”, “Plena pa’ Keta” y a sus ancestros con “Mis abuelos”, todas de su cd “27”, el más personal de su trayectoria.
La primera composición es una sublime balada de hermosos contrapuntos en las cuerdas, de una elaboración armónica soberbia, con un solo memorable de la arpista Elisa Torres. El no verbal de Humberto mientras Elisa tocaba confirma lo feliz que se sintió durante esta inolvidable noche.
La segunda es una fusión de plena y jazz; reafirmación de la cultura autóctona en el marco de un acompañamiento académico, aunque por alguna razón no participó la sección de vientos-madera de la Sinfónica. Los solos de Norberto Ortiz, en el saxofón, y Robert Texeira en la trompeta aderezaron la versión con el elemento indispensable de la improvisación jazzística.
La tercera es una danza jazz de una orquestación inimaginable por lo impredecible de su maravillosa adaptación, con solos de Ángel David Mattos al piano acústico, de singular emotividad, y de Pedro Ruiz en el fiscorno.
La primera parte del concierto finalizó con el ‘tour de force’ jazzístico “Easy Time” del álbum “Paradise” de 2000, de contenido exclusivo para ‘big band’ con solos de Frankie Pérez en el saxofón alto, Fernando Marcano en la trompeta, Jerry Rivas en trombón, Francisco Alcalá en la batería y Raúl Rosario en las tumbadoras.

A regreso del intermedio, Humberto sorprendió con “Pasiones” del álbum “Dos almas”, uno de los clásicos de su discografía que grabó con Mario Rivera, Eddie Gómez, Giovanni Hidalgo, Gonzalo Rubalcaba e Ignacio Berroa. Nuevamente otro músico de la Sinfónica brilló como solista, correspondiéndole el turno a Joshua Pantoja en la trompa francesa.
Inevitablemente otra vez fue recurrente el cd “27” y una preciosa melodía inspirada en su esposa, titulada “Un bolero para ti”, en la cual el solo de Humberto en el fiscorno parecía fuera de este mundo. En un marco sinfónico inconmensurable fue a su vez suprema expresión de arte, algo como un piropo jazzístico y un acariciante gesto de amor a su señora y madre de sus hijos.
No pasó por alto el centenario de Tito Puente y la interpretación de “To The King”, con su magistral cohesión entre el big band y la Orquesta Sinfónica, experiencia que de igual forma confirmó el profesionalismo, la sensibilidad y el compromiso con la excelencia que caracterizan al director asociado Rafael Enrique Irizarry.
“Jazz Sinfónico” pasará a la historia como una de las páginas memorables de la celebración del sexagésimo quinto aniversario de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico.
También fue una celebración con altos honores de las tres décadas y un poco más que Humberto Ramírez ha consagrado al jazz.
Y la feliz confirmación del excelso talento forjado en la Escuela Libre de Música de San Juan, taller donde germinaron muchos de los músicos, incluidos Humberto e Irizarry, que la noche del sábado 23 de septiembre honraron con creces el prestigioso escenario de la Sala Pablo Casals con una función de grandilocuente e inigualable jazz sinfónico.

