Las vistas en la ONU: una vía posible para la descolonización

“Hacer lo mismo todo el tiempo y

esperar resultados diferentes

es el síndrome de la locura.”

Albert Einstein

Autor: Ramón Nenadich Deglan’s

Estado Nacional Soberano de Borinken

El pasado jueves 22 de este mes, se realizaron en la sede de la Organización de Naciones Unidas las tan esperadas vistas del Comité de Descolonización de los Pueblos, donde participamos alrededor de 60 personas de diferentes organizaciones, partidos políticos y proyectos.

Al final del día el Comité aprobó la resolución número 41 a favor del derecho del pueblo boricua a su libre-determinación e independencia. No quiero argumentar sobre este asunto porque eso llevaría a otro escrito, pero sólo quiero dejar claro que Borinken es un país libre y soberano, cuya soberanía fue primero desplazada por España y luego por los Estados Unidos. En otro momento explicaré este dilema que ha marcado inexorablemente la historia de nuestro pueblo y el cual nadie ha logrado entender, en especial los independentistas.

Hace ya más de 50 años que el Comité de Descolonización acogió el caso de Puerto Rico luego de que en el 1953 el gobierno de los Estados Unidos, mediante treta y engaño, lograra sacar a nuestro país de la lista de colonias de la ONU, mediante la aprobación de la espúrea resolución 748(VIII). Ese “hoax”, como dijera el exjuez del Tribunal Supremo de los Estados Unidos Breyer, es una mancha eterna para el gobierno de ese país.

Sin embargo, eso ni le va ni les viene a los detentadores del poder en Washington, D.C., aun cuando el colonialismo está catalogado como un régimen violador de los derechos humanos de la gente que se encuentra sometida a ese tipo de sistema.

Durante todas esas más de cuatro décadas, todas las organizaciones que han asistido ante el Comité, le han solicitado a este organismo que el caso colonial de Puerto Rico sea enviado nuevamente a la Asamblea General para que sea otra vez incorporado a la lista de países coloniales reconocidos por esa entidad.

Estas delegaciones, que han formado un afinado coro, le han cantado a la luna, pues no saben que la Asamblea General, al igual que el Papa, tiene el don divino de la infalibilidad; es decir una vez hablan, nunca se equivocan porque su mensaje viene de Dios.

De modo, que como ellos nunca se equivocan, tampoco pueden retractarse de sus barbaridades porque eso sería admitir que su verbo es totalmente mundano y sujeto a la mortalidad cotidiana.

Es por este motivo que la Asamblea General jamás revisará la Resolución 748(VIII), porque esa es palabra divina y, por lo tanto, está escrita en piedra. Eso lo saben claramente los Estados Unidos y por eso se ríen de quienes acuden cada año al famoso comité pidiéndole a éste que obre un milagro que no ha sido posible por más de 50 años.

Ya en dos ocasiones anteriores el Comité ha intentado llevar el caso ante la Asamblea y en ambas se ha fracasado. No obstante, tanto a este cuerpo, así como a las delegaciones que acuden todos los años a la ONU a pedir lo mismo “todo el tiempo”, los describe bien la frase de Einstein; todos, sin excepción, padecen del “síndrome de la locura”.

Sin embargo, el Estado Nacional Soberano de BORINKEN nunca ha ido a la ONU a pedirle al Comité que devuelva el caso de Puerto Rico a la Asamblea General porque estamos conscientes de eso que he descrito aquí. Hemos ido con otros acercamientos. El pasado año, al igual que éste, le solicitamos al Comité de Descolonización que aprobara una resolución en la que se le solicite a la Asamblea General que le haga una petición al Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) para que este organismo, de la propia ONU, emita una Opinión consultiva sobre el caso colonial de Puerto Rico.

Si se lograra esto, el juego cambiaría totalmente en esa esfera diplomática, porque si el TIJ decidiera acoger esa petición, entonces se llevaría a los Estados Unidos ante ese foro jurídico, cuyas decisiones son vinculantes. Es seguro que nosotros ganaríamos ese caso porque la evidencia en contra del gobierno estadounidense es abrumadora.

Ante esa disyuntiva, con toda seguridad, el gobierno de Washington, se negaría a acatar la jurisdicción del Tribunal, alegando que ya en el 1953 la Asamblea sacó el caso de Puerto Rico de la lista de países coloniales y que eso es un asunto interno de los Estados Unidos. Pero esa línea de defensa, realmente, chocaría fuertemente con las últimas decisiones del Tribunal Supremo de ese país con relación a varios casos donde ese foro ha decidido que Puerto Rico está sujeto a los poderes plenarios del Congreso y que no posee soberanía propia.

Cómo el gobierno federal podrá escapar de la propia trampa histórica que ellos mismos se crearon, eso será realmente cuesta arriba. Ante una posible decisión adversa del TIJ en su contra, ¿qué opciones tienen los Estados Unidos? Un buen abogado les aconsejaría negociar con quienes logren llevar el caso ante ese tribunal y lo más seguro es que el gobierno de ese país tratará, por todos los medios posibles, de alcanzar un acuerdo satisfactorio para ambas partes.

Desde luego, ese acuerdo conllevaría la salida definitiva de todas las fuerzas militares y policiacas, así como de todas las agencias federales de ese país de nuestro territorio, y el reconocimiento de un nuevo gobierno soberano e independiente. Además, los Estados Unidos tendrían que pagarle a nuestro pueblo más de 12 trillones de dólares por los daños ocasionados como consecuencia de habernos mantenido sometidos a un régimen colonial por más de 125 años, los que se cumplen el próximo 25 de julio.

El pasado año, sólo el Estado Nacional Soberano de BORINKEN y la Asamblea Nacional Soberana hicieron este planteamiento ante el Comité.

Este año, además de estos dos organismos del gobierno provisional, se agregaron a esta petición la organización Jornada se Acabaron las Promesas y el Lic. Manuel Rivera, quien me indicó con antelación que apoyaría la petición de nuestro gobierno y así lo hizo.

Además, escribió un artículo en El Nuevo Día promoviendo ese punto de vista. Esperamos que para el año entrante muchas otras organizaciones adopten la posición establecida por el Gobierno Provisional del Estado Nacional Soberano de Borinken porque esa es la línea correcta.

Foto/El Post Antillano

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