Por Ivette M. Perez Reilova
Vicepresidenta Asociación de Titulares de Condominios
La Asociación de Titulares de Condominios, Inc. respalda el P. de la C. 1557, del Representante José (Cheito) Rivera Madera, el cual tiene como objetivo principal definir correctamente la actividad de Arrendamiento a Corto Plazo y regular ese tipo de negocio en todo Puerto Rico como lo que es: una actividad comercial de alojamiento suplementario que opera con fines turísticos, no residenciales.
Aquí el legislador Rivera Madera no está inventando la rueda. Esto es algo que por años ha sido reconocido como una actividad comercial; tan es así que la Compañía de Turismo de Puerto Rico, en su Reglamento de Hospederías de Puerto Rico 8856, de 22 de noviembre de 2016, lo definía, como Alojamiento suplementario, que opera exclusivamente con fines turísticos para el alojamiento de huéspedes, mediante paga por un periodo igual o menor a noventa (90) días.
No entendemos cuál es el problema con definir claramente esta actividad y regularla como cualquier otro negocio en Puerto Rico. Aquí muchos de los que en la actualidad están en contra del P. de la C. 1557, son abogados, y parece que se les olvida el concepto de que “el nombre no hace la cosa”. Usted puede bautizar al niño con el nombre que le dé la gana, pero eso no cambia su ADN ni sus raíces. Así que no importa como quieran llamar a esta actividad de Arrendamiento a Corto Plazo, eso no cambia su propósito: una actividad que no tiene fines residenciales, sino comerciales.
Lo primero que debemos tener bien claro son los conceptos, que es una actividad comercial, y que es una actividad residencial. Una actividad comercial no es otra cosa que el proceso de compra y venta de bienes o servicios, y una actividad residencial es el hogar donde las personas viven permanentemente.
Es ese hogar donde las familias crían sus hijos y se desarrollan dentro de una comunidad que tienen en su mayoría los mismos intereses, y de la cual forman parte. Esto no se da en un Arrendamiento a Corto Plazo, donde se tiene una estancia temporera, sea en una casa, apartamento u otro lugar que le pertenece a alguien que muchas veces ni conoces.
Es a cambio del pago por utilizar ese espacio, que “el huesped” puede pasar desde una noche, hasta tres meses.
En la Asociación de Titulares de Condominios reconocemos la importancia del desarrollo económico del país, pero ese desarrollo económico no puede sustentarse en detrimento de la calidad de vida en los hogares de miles de familias puertorriqueñas, en especial los que vivimos en condominios residenciales, convirtiendo nuestras propiedades en hoteles.
Tiene que haber un balance entre lo que algunos han querido llamar el “desarrollo económico”, frente al bienestar social.
Los legisladores de ambos cuerpos, tanto de Cámara como Senado, y el Ejecutivo tienen que decidir dónde están sus lealtades.
Debemos recordar aquella célebre consigna utilizada en una campaña política por el Partido Popular Democrático, “Vergüenza contra dinero”, para distanciarse de la corrupción que aparentemente en la actualidad muchos políticos aceptan como algo normal en el país, pero que nosotros, el pueblo, no aceptamos ni vamos a aceptar; mucho menos cuando esa corrupción toca las puertas de nuestros hogares y afecta nuestras familias.
Sobre medio millón de familias que vivimos en condominios residenciales estamos bien claros en cuanto a la diferencia que hay entre una actividad comercial (ACP) y una residencial. Que sepan todos los legisladores y el Gobernador de Puerto Rico, Pedro Rafael Pierluisi Urrutia, que a quien único están engañando es a ellos mismos, porque nosotros estamos más que claros y estamos pendientes de cuáles son sus prioridades.
En un país donde las últimas elecciones se decidieron por un margen relativamente estrecho de votos, un 1.68%, debemos de entender que tomar en cuenta el dato de que en los condominios residenciales en Puerto Rico, viven y votan sobre medio millón de familias que residen permanentemente en Puerto Rico, debe ser importante.
Esto no quiere decir que los puertorriqueños somos xenofóbicos, tratándonos de crear un cargo de conciencia, que no tenemos, y que solo algunos políticos deben cargar. Porque si de eso se tratara, tendríamos que decir que esa xenofobia nace del propio gobierno cuando excluye al puertorriqueño de las ventajas de decenas de incentivos, subsidios, reembolsos, o beneficios contributivos o financieros existentes para promover y fomentar el desarrollo económico sostenible de Puerto Rico; oportunidades que prefiere dar al inversionista extranjero, y no al inversionista local.
Nosotros, los sobre medio millón de familias, residentes de condominios residenciales, estamos muy pendientes sobre el desarrollo de este proyecto legislativo, y de quiénes lo están respaldando, tanto en Cámara y Senado, de manera que sea aprobado y convertido en ley con la firma del gobernador Pierluisi. Esa es la manera de demostrar que ponen a las familias puertorriqueñas primero, sobre cualquier actividad comercial, disfrazada de desarrollo económico.
La pregunta obligada es: ¿Desarrollo económico para quién o quiénes? ¿Dónde queda la estabilidad de la familia puertorriqueña?
Demuestren de lo que están hechos, y aprueben ya, el P. de la C. 1557.


Hay experiencias de sobra en este asunto. Hace décadas se empezaron a permitir comercios de toda índole (colmados, talleres de mecánica, etc.) en sectores residenciales de Puerto Nuevo, Hato Rey, Santa Rosa (Bayamón) y otros. Las familias acabaron mudándose de sus viviendas, agobiados por los ruidos, la basura, las sabandijas, el tránsito descontrolado y otros inconvenientes. Algunas manzanas de esas urbanizaciones ahora son enteramente comerciales o estorbos públicos.
Y como nunca aprendemos, ahora vamos con los alquileres…
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Eso NO es correcto. Administro dos propiedades desde 2019 por ABNB y estoy regulada por Turismo, cumplo con las de la ley, pago las contribuciones de CRIM y NO estoy a favor de ese proyecto de ley. Es inconstitucional querer imponer que sea comercial cuando las ganancias Nunca sobrepasan los 14k o 19k dolares al año. Los vecinos NUNCA se han querellado ante ninguna de ambas propuedades, al contrario interactuan con mis huéspedes y hasta les indican lugares a visitar. Porque responsablemente establezco reglas a los clientes. Tengo una cámara exterior que constantemente monitoreo quien entra y sale de la propiedad. Y siempre, siempre recibo a mis clientes personalmente. Les tengo reglas visibles tan pronto les doy acceso y les advierto personalmente que deben cumplirse o so pena de interrumpirles su estadia si las reglas no son llevadas a cabo. No Es Justo que por falta de conocimiento de otros Anfitriones y los que sí llevamos a cabo lo debido, se nos castigue por eso.
**EXHORTO y RECOMIENDO que los Anfitriones que Excedan los 20k se les obligue a cambiar a comercial **
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Saludos! Gracias por su comentario.
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