Rhina M. Jiménez M.S.
Para Prensa sin censura
Recientemente el tema de los actores comediantes que interpretan personajes del sexo opuesto, ha vuelto a la discusión pública. Al parecer hay un grupo de personas que no están de acuerdo con que los actores interpreten esos personajes ya que les resulta ofensivo o creen que son parte de alguna agenda oculta. Algo realmente irracional, pues la actuación es solo una forma de expresión del arte. Estos grupos, radicalmente conservadores, pretenden coartar la libertad de expresión de los artistas y la libertad del Pueblo para entretenerse de la manera en que encuentren apropiada. Bastantes cargas tenemos en nuestra sociedad, para que también haya grupos que insistan en controlar las formas de expresión del arte por medio de la censura o la cultura de cancelación.
¿Acaso es mucho pedir entretenerse para balancear un poco nuestra calidad de vida? El entretenimiento ayuda al ser humano a usar su tiempo libre para relajarse, divertirse y despejar su mente de la rutina diaria. Cada uno de nosotros tiene la libertad de escoger que hacer con su tiempo de ocio, algunos gustan de disfrutar actividades al aire libre, compartir en familia, viajar o asistir como espectadores a alguna actividad artística. Sería muy restrictivo e iría en contra de nuestro sistema democrático de gobierno, que terceras personas influyan o pretendan controlar nuestras actividades de ocio o entretenimiento.
Muchos escogemos la comedia, en cualquiera de sus variaciones, como entretenimiento ya que su fin es generar risas. Y reír es casi un lujo en el mundo en que vivimos. La comedia usa el humor para criticar aspectos de la sociedad y ofrecer una versión satírica de nuestra vida cotidiana. Sus personajes son como caricaturas; reconocibles, divertidos y siempre nos brindan un final feliz. Los actores, de manera creativa, interpretan personajes con los cuales los espectadores podemos identificarnos. Utilizan su cuerpo, voz o gestos improvisados para darle narrativa al personaje. Valga la redundancia: un personaje que es ficticio interpretado por un actor, o sea, una persona del mundo real.
Sin embargo, hay grupos en nuestra sociedad que no entienden el concepto de que el actor y el personaje son dos entes aparte. Entonces señalan selectivamente a aquellos actores que interpretan personajes de su sexo opuesto. Recientemente, se han hecho comentarios despectivos en contra del personaje de Cuca Gómez interpretado por Otilio Warrington (Bizcocho). Un personaje que tiene más de 40 años dentro del negocio del entretenimiento y el cual muchos disfrutamos cuando transmitían su participación en programas de televisión. Ahora esos grupos pretenden boicotear una obra de teatro en donde el actor vuelve a retomar su personaje, simplemente porque requiere vestirse de mujer.
A veces la memoria de estos grupos radicalmente conservadores es corta y selectiva. Desde que la televisión existe en la Isla, hemos tenido muchos comediantes que han interpretado con éxito personajes de su sexo opuesto. Por aquello de mencionar algunos: José Miguel Agrelot (Pasión), Shorty Castro (Ramoneta Cien Fuegos de la O), Adrián García (Solitaria), Víctor Alicea (Ruperta la Caimana), Raymond Arrieta (Plinia) y Awilda Carbia (Rabito). La lista es mucho mas larga y hay actores que tienen más de un personaje de su sexo opuesto. Sería totalmente irracional argumentar que estos actores, intérpretes de sus personajes, tuvieron o tienen alguna agenda oculta relacionada con los temas de identidad de género u orientación sexual. El boicot o la censura a cualquier persona que exprese el arte en cualquiera de sus facetas, va en contra de nuestra libertad de expresión como Pueblo.
Actualmente la mayoría de la población de la Isla pasa los 45 años de edad, algunos trabajando contando con poco tiempo de ocio y otros retirados con demasiado tiempo libre. Hace falta una oferta de entretenimiento variada para los que nos encontramos en ese rango de edad. De esa forma podemos escoger lo que nos guste para entretenernos, ya sea para balancear nuestra vida/trabajo o para disfrutar de los años de retiro. Ofertas teatrales como la de Cuca Gómez, nos remontan a nuestros tiempos de niños o jóvenes adultos, y nos dan un aire fresco de nostalgia. Recordar es volver a vivir y si al recordar nos reímos, habremos pasado un buen rato.
De mas está decir que nadie está obligado a ver obras de teatro, escuchar conciertos, ver pinturas o apoyar cualquier otra expresión artística la cual no sea de su agrado. Siempre está la opción de no comprar taquillas, no entrar a las exhibiciones, apagar el radio o cambiar el canal de televisión. No hay razón para formar un boicot o entrar en la mala práctica de la cultura de cancelación. Si a uno no le gusta algo, no lo apoya y ya. Pero, si alguien insiste en querer convencer a otros de no apoyar a un artista argumentando cosas que no tengan que ver con su arte, eso es admiración con rabia. Y eso habla de la persona rabiosa, no del artista admirado.

