Puerto Rico pierde a El Yunque

JAIME TORRES TORRES

Periodista y Editor

PRENSA SIN CENSURA

Se conservan documentación y memorias de una marcha en protesta contra la deforestación en El Yunque.

El Pueblo la detuvo, como en la década del 60 neutralizó la actividad radioactiva y en años recientes tronó contra el robo de agua alcalina del Río Blanco a través de un tubo que la Marina estadounidense desvió desde la sierra en Naguabo hacia la Base Roosevelt Roads en Ceiba.

Han trascurrido varias décadas, pero ya no se trata solo de la tala de árboles y la usurpación del recurso hidrográfico, sino de limitación de acceso popular a bienes de dominio público, de contaminación de cuerpos de agua, de experimentación con las temperaturas en la reserva y de carreteras cerradas.

Puerto Rico pierde a El Yunque.

Desde que el Servicio Forestal Federal trasladó al ingeniero puertorriqueño Pablo Cruz a Estados Unidos, la situación en El Yunque va de mal en peor. No hay dirección. Tampoco visión. Mucho menos empatía comunitaria.

Aunque el Bosque Nacional El Yunque tiene jurisdicción en pueblos como Canóvanas, Río Grande, Luquillo, Fajardo, Ceiba, Naguabo, Las Piedras y Juncos, ante la opinión pública se ha generalizado que es la periferia de la PR-191 en Río Grande, donde se accede a áreas recreativas como Palo Colorado, Mt. Britton, Los Picachos, la Quebrada Juan Diego, Torre Yokahu, La Coca, Camino Bisley, La Mina, Baño de Oro y otras.

Se extrañan los tiempos en que se permitía acampar, visitar el bosque de noche y el personal federal era sumamente atento y cooperador.

Después del cambio de administración, nombraron una supervisora que a duras penas pudo sobrellevar la reconstrucción tras la catástrofe del huracán María, a quien según la página del Servicio Forestal Federal sustituyó Keenan Adams.

Responsable del secuestro de El Yunque en la PR-191, justo en La Coca y tras el encierro decretado por la pandemia del Covid-19. Se insiste en que el pueblo debe hacer reservaciones con semanas y hasta meses de antelación y cuando llega el día no pueden estacionar por más de 30 minutos en lugares como la Quebrada Juan Diego.

Mientras a la gente se le impide acceso, la actual administración firmó un convenio con Para la Naturaleza, entidad adscrita al Fideicomiso de Conservación que coordina visitas nocturnas a El Yunque, reservadas en su mayor parte a grupos de turistas.

Ni el alcalde popular de Río Grande, Ángel ‘Bori’ González ha mostrado interés para que el Pueblo recupere el acceso a la zona de la PR-191. Está callado y solo se escucha cuando su personal de Manejo de Emergencias rescata personas en las crecidas del Río Mameyes en el Charco Angelito o en Puente Roto.

Este alcalde tampoco dice nada del cierre de la PR-186 en el kilómetro 19.9, que impide acceso al área del Río Espíritu Santo en El Verde.

Tampoco se ha pronunciado sobre la merma en la colonia de cotorras que antes descendía por decenas a la costa y apenas ya ni se ven, pero la imagen de la cotorra aún identifica a Río Grande, que curiosamente ya no se promueve como Ciudad del Yunque, sino como Ciudad Deseada.

Se sabe que en El Yunque se ha experimentado con el aumento en sus temperaturas para fines de investigaciones sobre el comportamiento de su flora y fauna. Se sabe de experimentos, como cuando en la década del 60 se asperjó agente naranja en zonas de suma densidad forestal.

En años recientes, la deforestación es evidente en la PR-966, en ruta al puente Cara de Indio en el Barrio Jiménez de Río Grande. La accede por la PR-191 o por la 186. En Cara de Indio se observan petroglifos de nuestros aborígenes, pero el sitio está abandonado, con basura y depósito de aceite y cadáveres de animales, lo que representa otro foco de contaminación a las aguas del Río Espíritu Santo, cuya planta de filtración al lado de La Paseadora en la PR-3 suple el preciado líquido a no pocos sectores de la población del noreste.

Puerto Rico pierde El Yunque, en la PR-191. Este medio independiente subió hace poco y en la carpa donde se muestra la evidencia de la reservación, la joven empleada federal de turno nos recomendó Puente Roto y el Charco Angelito en la PR-988. Le preguntamos si podíamos llegar a Juan Diego y respondió que la vereda estaba cerrada por reconstrucción.

Terminamos en Angelito, como mucha gente, pero no como tantos otros que optan por la Poza del Ángel, localizada abajo en la PR-191, antes de llegar a la urbanización Colinas del Yunque. Allí hubo letreros con la advertencia de aguas contaminadas con bilarsia, aparte de que, presuntamente, descargas de Hacienda Carabalí terminan en la zona del Río Mameyes, al que tampoco se permite acceso libre y sin restricciones de horario a su Charco La Barrigona en la comunidad Barcelona al final de la estatal PR-990, en terrenos propiedad de YMCA San Juan arrendados al negocio Junglequi Zipline.

Hay que ver cómo los enormes árboles de este sector del bosque son maltratados con líneas, escaleras y superficies.

Puerto Rico pierde El Yunque cuando tampoco en Cubuy, Canóvanas, la vereda al Pico El Toro y su estacionamiento reciben el mantenimiento adecuado para que las personas lleguen y suban seguras, sin que la alcaldesa Lorna Soto diga ni pío.

Si hablamos de Fajardo, el vertedero del Barrio Demajagua descarga lixiviados al Río Fajardo en las inmediaciones del Barrio Paraíso, sin que el alcalde cariduro José Aníbal ‘Joey’ Meléndez se de por enterado.

Más arriba, el acceso a Las Tinajas también es controlado por un comerciante local que ha colocado portones en un camino municipal, sin que tampoco el alcalde Samuel Rivera Báez se inmute.

Si en estos días de calor una familia quiere darse un chapuzón después de las 2 p.m. tiene que escalar un cerro empinado desde la orilla del río.

Puerto Rico pierde El Yunque, pero ¿a la gente le importa? Se sospecha que muchos ni se han enterado que la finca donde ubica el Charco El Hippie en Naguabo fue vendida y extranjeros privatizan el acceso al Río Blanco y otros bienes de dominio público, sin preocuparse por, al menos, habilitar un camino como servidumbre de paso.

Y ¿qué opinar de la PR-191, que hasta la década del 70 conectó en El Yunque a Río Grande con Naguabo por la PR-191 y que por un derrumbe nunca reconstruyeron? Ahí comenzó el secuestro.

Puerto Rico se pierde a sí mismo.

Y perder El Yunque es parte del diseño de la gentrificación.

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Galería de fotos (Prensa sin censura)

Puente Roto en PR-988.
Deforestación y remoción de corteza en la PR-966 hacia el Barrio Jiménez.
Poza del Ángel en PR-191, antes de llegar a Colinas del Yunque.
Puente Roto en PR-988 en Río Grande.
Vereda hacia Las Tinajas en Ceiba. El camino es municipal, pero colocaron varios portones.
Junglequi Zipline, al final de la estatal PR-990 en Río Grande.
PR-191, sector La Coca, Río Grande.
Fotos/Prensa sin censura

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