JAIME TORRES TORRES
Periodista y Editor
PRENSA SIN CENSURA
Sacian su sed con el agua alcalina de la tierra. Se alimentan con los chayotes, calabazas, yautías y ñames que cultivan y cosechan allá en la altura.
Subimos a La Yaya en Río Grande, colindante con el bosque federal aledaño al pico El Toro en el barrio Cubuy en Canóvanas.
Tierras fértiles, que producen el más suculento ñame de monte que pueda saborear y las más jugosas toronjas que pudiera probar.
Lo más valioso de estas tierras es el recurso hidrográfico: montaña arriba fluyen manantiales y quebradas que son afluentes de varios ríos, como el Cubuy o Canóvanas y el Guzmán o Río Grande.
En días recientes vehículos municipales, estatales y federales han frecuentado la zona. Prensa sin censura los ha observado tomando medidas y anotando, sin intercambiar impresiones con los pocos vecinos, en su mayor parte adultos mayores emparentados por consanguineidad.
Gente humilde; jíbaros buenos, pero no pendejos; personas sencillas, pero aguzás, que han vivido toda la vida allí. Los dueños de la tierra por herencia, costumbre o antonomasia, aunque no tengan tan fácilmente a la mano las evidencias de titularidad.
En pos de sus propiedades va al capital insaciable. Como hace en Casa Blanca, allá en el carajo: entre Ciales, Villalba y Jayuya.
Eso sí: a esta gente de La Yaya no los saca nadie. Allí viven para la agricultura, lejos del bullicio y la contaminación moral de la ciudad.
Y por qué no, también custodian terrenos federales que no comprenden cómo terminaron en manos del Tío Sam…
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